Seguridad Social, un concierto de milagro

La mítica banda valenciana se encomendó a San Roque para poder tocar tras horas de incertidumbre por un problema técnico. Cientos de personas aguantaron en el pazo estoicamente la larga espera, que fue compensada con creces

Seguridad Social en pleno concierto, que comenzó pasada la una de la madrugada.
Seguridad Social en pleno concierto, que comenzó pasada la una de la madrugada. | Atlántico

En sus más de cuarenta años sobre el escenario, la mítica banda Seguridad Social no se había enfrentado nunca a una situación como la vivida en la madrugada de ayer en el pazo de San Roque. La fatalidad quiso que por primera vez el grupo valenciano hiciera honor a su nombre, ligado a esperas, retrasos y colas.

Un fallo técnico en el escenario instalado para el programa festivo de la popular romería amenazó durante horas con suspender el concierto estrella con el que la Hermandad quería dar el pistoletazo de salida a las fiestas. “Nunca nos había pasado esto”, comentaba el guitarrista Javi Vela a este periódico, poco después de las doce de la noche, la hora prevista de inicio. Para entonces, los técnicos todavía no habían conseguido dar con el problema. El músico, no obstante, se mostraba esperanzado con una solución “porque estamos muy ilusionados con tocar en Vigo y con muchas ganas”.

El daño colateral lo sufrió el grupo local San Rockers, que tenía previsto abrir el cartel a las 22.00 de la noche pero que finalmente no pudo actuar. Eso sí, los aplausos se los llevaron igualmente por parte de un público muy animado que esperaba estocaimente en el recinto. A las doce y media de la noche la representante de la Hermandad explicaba desde el escenario cómo estaban intentado encontrar el fallo y su “gran digusto tras un año de trabajo". Pedía paciencia y media hora más antes de cancelar.

Y a las 1.15 horas se hacía el milagro. José Manuel Casañ hacía su entrada en el escenario agradeciendo la espera, “estas cosas pasan”, dijo el vocalista de Seguridad Social, quien reconoció haberse encomendado a San Roque para permitirles tocar. Fuera o no por la intercesión del santo (más el esfuerzo técnico) lo cierto es que lo que había empezado mal en este caso acabó mucho mejor, en éxito rotundo. El grupo valenciano ofreció un directo impecable, sin un pero, con la maestría de los buenos músicos con callo y la calidad vocal de Casañ intacta pese al paso del tiempo. Fue un concierto para disfrutar, con temas coreados en masa como “Mi rumba tarumba”, “Quiero tener tu presencia” o, por supuesto el popular “Chiquilla” y para bailar al ritmo de “Comerranas”, “Calavera” o “1,2,3, mueve los pies” . El repertorio incluyó sus clásicos del futuro como “A Chi li pú”, y sus versiones de “Salta” y “Un beso y una flor" de Nino Bravo. Casi dos horas de magia en la que hubo un especial recuerdo para Víctor Coyote, recientemente fallecido.

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