La seguridad en las calles de Vigo se refuerza con una unidad policial especializada
Seguridad
La UPR de la Comisaría de Policía se consolida como herramienta clave en la prevención de delitos, intensificando su labor contra el ‘menudeo’ de drogas, mientras responde a servicios especiales dentro y fuera de Galicia, colaborando en Algeciras
Dedicados a entrenar para poder responder ante cualquier servicio especial, los miembros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional se han consolidado como herramienta imprescindible para reforzar la seguridad en las calles. Vigo es uno de los emplazamientos donde se asientan los 72 grupos especiales existentes a nivel nacional. En concreto, su Comisaría cuenta con una UPR formada por cinco equipos operativos que dan servicio no solo a Vigo y Redondela sino a otros puntos de la provincia, de la comunidad y fuera de ella, colaborando con el Plan Especial del Campo de Gibraltar, con desplazamientos a Algeciras cada cuatro meses.
Aunque su labor comenzó hace más de veinte años, oficialmente la UPR fue creada en 2013 y desde entonces su actualización y formación ha sido constante. “Trabajamos para aportar un plus dentro de la seguridad ciudadana y el orden público”, explica la inspectora y jefe de la UPR de Vigo.
Una de sus especialidades cuyo trabajo se ha intensificado es la lucha contra los llamados ‘puntos negros’, lugares de venta de droga al ‘menudeo’. Solo en los últimos meses, esta unidad ha logrado desmantelar varias zonas de ‘trapicheo’, la más reciente en Bouzas, interviniendo además de sustancias estupefacientes, objetos peligrosos y herramientas que pueden ser utilizadas para la comisión de delitos como robos con fuerza.
En este ámbito de actuación, colaboran con el plan director, donde “intensificamos el entorno de colegios e institutos por las mañanas y por las tardes parques y zonas de ocio”, añade el oficial, jefe de uno de los equipos de la UPR.
Como grupo especializado también es muy versátil porque “una de las funciones que tenemos es colaborar con otras unidades”, incide la responsable de UPR. Así, sus miembros son los encargados de hacer entradas y registros en grandes operaciones. “Aunque la investigación corre a cargo de otras unidades, en el momento del operativo actuamos nosotros, porque tenemos la formación y los medios necesarios para afrontar una entrada en un domicilio que podría ser arriesgada”.
Dependiente de la Brigada de Seguridad Ciudadana, estos policías apoyan a los ‘zeta’ que trabajan por binomios. A diferencia de estas patrullas, la jefa explica que “en nuestro caso cada equipo está conformado por seis policías y vamos en furgonetas especialmente dotadas con medios de protección para lanzamiento de objetos o para poder acceder a zonas conflictivas”. Esto hace que su sola presencia sea disuasoria favoreciendo la prevención del delito. Así lo especifica el oficial quien señala que también trabajan en el plan ocio desplegándose en las zonas de bares, plazas… durante la noche y “cuando nos ven se tranquiliza el ambiente”.
El orden público también es básico dentro de sus actuaciones, “acudimos a manifestaciones o concentraciones de grado medio, fiestas o lugares con aglomeración de personas, apoyando por ejemplo en partidos de fútbol a otras unidades más especializadas en este terreno como las UIP”, señalan.
Además de ser los “ojos en la calle” de otros grupos policiales y estar preparados para responder en cualquier momento del día, realizan planes específicos o servicios de custodia de obras de arte o efectos de gran valor así como furgones de dinero a lo largo del territorio nacional y de traslado de presos peligrosos. “En general, nos ocupamos de cualquier intervención que se sale de lo ordinario”, dice el jefe de equipo.
Controles antiterroristas en estaciones o vigilancia de zonas donde se ha detectado un incremento puntual de un determinado tipo de delitos también forman parte de su cometido.
De un rescate a un apuñalamiento y al atraco que lo cambió todo
Que una mujer esté al frente de esta unidad no solo no es un problema para sus miembros, sino que es positivo, “hay en intervenciones donde la presencia femenina facilita la interacción con las víctimas sin son menores o mujeres”, explica la responsable, quien admite que todos los miembros de esa unidad, de adscripción voluntaria, “tienen en común el amor a la profesión” lo que les obliga a hacer uso de la Psicología en intervenciones complicadas en la calle. “Siempre escuchamos primero, sería lo que se llama el ‘judo verbal’ como fase previa y necesaria antes de tener que operativizar las técnicas de contención física”.
La intervención que más les marcó fue la del atraco en el que murió Vanessa Lage, que en esa época trabajaba en el equipo del oficial. “Sabes que siempre te arriesgas, pero no lo piensas”, comenta. Aquello sirvió para “tomar nota de los fallos y mejorar”. Desde entonces hubo muchas otras intervenciones destacadas, como la localización del presunto agresor con navaja en el Carnaval de Redondela el año pasado o el rescate de una mujer mayor en Alcabre, “fue muy complicada la búsqueda, pero dio sus frutos”.
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