La segunda vida del primer vigués (y europeo) en Polinesia
La ciudad y la isla de Guam rendirán un homenaje a Gonzalo de Vigo, el marino que participó en la expedición de Elcano
El próximo 6 de septiembre, Vigo recordará los cinco siglos de un personaje con una vida extraordinaria, el primer europeo que vivió en Polinesia. Era Gonzalo de Vigo, así llamado por su nacimiento, quien formaba parte de la expedición de Magallanes, luego de Elcano, pero que no llegó a completar la primera vuelta al mundo al abandonar el barco en la isla de Guam, donde permaneció durante unos años hasta que otro barco español pasó por allí. Una historia increíble, propia de la Odisea.
El 5 de septiembre de 1526, en Guam, en las Marianas, la expedición comandada por Jofre de Loaísa, al arriba a la isla se encontró con un náufrago, Gonzalo de Vigo, que llevaba cinco años viviendo en aquel archipiélago. Al llegar, los españoles, fueron abordados por indígenas y su sorpresa fue mayúscula cuando uno de ellos, “en perfecto castellano con acento gallego”, les espetó: “Buenos días, señor capitán y maestre, y buena compañía”.
La aventura de Gonzalo de Vigo se había iniciado en septiembre de 1519 cuando partía desde Sanlúcar de Barrameda en la expedición de Magallanes. De las cinco naves, solo dos lograron alcanzar la Polinesia, la “Victoria” y la “Trinidad”, en la que iba enrolado el vigués. En el viaje de regreso a España, la “Trinidad”, capitaneada por Gonzalo Gómez de Epinosa, sufrió una gran avería por la que intentó volver a tierras americanas, pero las tempestades y corrientes contrarias frenaban el viaje y la tripulación se vio abocada a la muerte por hambre y escorbuto. Finalmente, la nave logró llegar a Los Ladrones, en las Marianas, y en cuanto tuvo oportunidad, Gonzalo desertó con dos portugueses.
El cronista de la expedición, Andrés de Urdaneta, cuenta lo siguiente: “Hallamos un gallego que se dice Gonzalo de Vigo, que quedó en estas islas con otros compañeros de la nao de Espinosa, é los otros muriendo, quedó él vivo, el cual vino luego a la nao é nos aprovechó mucho porque sabía la lengua de las islas”.
El escritor y también cronista Gonzalo Fernández de Oviedo relata así el encuentro: “En una isla llamada Botahá les vino un cristiano en una canoa, que, hablándoles en castellano, les dixo, ‘en buena hora vengáis, señor capitán, maestro y la compañía’. Y los de la nao, con mucho placer le respondieron que fuese bienvenido, y preguntáronle que con quien avía ydo á aquellas partes y respondió así: ‘´Señores, yo soy uno de los de la armada del capitán Magallanes en la nave del capitán Gonzao Gómez de Espinosa. En la isla no hay ganado, gallinas ni otros animales y los bastimentos se reducen a gran cantidad de arroz, pescado, cocos, aceite de cocos y sal”. El marino e intérprete vigués dejó su vida entre los nativos de las Marianas y se sumó a la nueva expedición española. “Habiendo hecho aguada, partieron de esta isla para las de Maluco el día 10 antes del amanecer, yendo con ellos Gonzalo de Vigo por su voluntad”, concluye.
Este año se cumplen los 500 años de aquel encuentro y para celebrarlo, Clark Limtiaco será invitado a Vigo a un reconocimiento del pueblo chamorro de Guam, recordando el buen recibimiento que dieron a los isleños a Gonzalo Álvarez Martínez, que así se llamaba, entre 1522 y 1526. Los actos se iniciarán el 6 de septiembre a las 12 con una misa en la Concatedral con la bandera de Guam y una ofrenda floral en el monumento.
Contenido patrocinado
También te puede interesar