Rúa San Amaro de Vigo, un paraíso del graffiti en el centro urbano
Arte urbano
El paso que une Praza de España con Hispanidade está iluminada con pintadas que van desde murales elaborados a tags clandestinos
El graffities el arte urbano por excelencia y la calle San Amaro es uno de los ejemplos más puristas de este estilo que en los últimos tiempos se ha visto absorbido por el muralismo y las medianeras artísticas, fomentadas desde las instituciones.
Es un estrecho paso, compartido por tráfico rodado y viandantes, donde conviven composiciones elaboradas, realizadas con permiso, y firmas rápidas y clandestinas, denominadas tags, que no cuentan con el mismo apoyo vecinal.
Figuras veteranas en Vigo como Powone y aley97 aparecen en las pintadas más llamativas. El taller de coches Autocris luce una fachada cubierta completamente por un mural colectivo, con el visto bueno del propietario, Christopher: “Los chavales vinieron a pedirme permiso para pintar, tuvimos que solicitarlo a la comunidad de vecinos y no pusieron ningún problema; yo estoy encantado, prefiero un muro decorado que sin nada, aunque el motivo no tenga mucho que ver con el negocio”.
Coincidió con el cumpleaños de Pow y a iniciativa de aley97, organizaron una quedada con artistas locales, pero también de Coruña y Ourense para renovar las paredes. “Esa era un espacio con pintadas antiguas que se estaban perdiendo; hace años era la zona cuatro del graffiti, quedábamos para hacer cosas, incluso en el 93 se hizo una colectiva con para un fanzine de la época”, recuerda Pow, que pese a tener permiso, en varias intervenciones tuvo encontronazos con la autoridad. Fue el caso de la recreación de un “breaker”, que aún se puede ver en la parte baja de San Amaro. “Teníamos el consentimiento verbal del responsable del negocio, pero un vecino nos denunció y vino la policía a confiscarnos la pintura, nos llevaron a juicio, pero quedó en nada porque el supuesto afectado no se presentó”.
Destaca la pintura firmada por aley97 en homenaje a Miguel Ángel Reyes Gómez (Sly), el autor de hip hop fallecido prematuramente, que era vecino del barrio y que protagoniza un segundo graffiti en Hispanidade.
Otro de los murales que adornan en la calle es el de la verja de Médicos no Mundo. Es una obra colectiva de los usuarios del local.
Peor fama entre los vecinos tienen los tags, firmas rápidas que se hacen de forma clandestina. Se concentran en paredes abandonadas o en vallas de obra temporales.
Como curiosidad, el único edificio con los muros limpios exhibe avisos de cámaras vigilancia.
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