La retirada de Fondos Europeos castiga al Banco de Alimentos de Vigo
La fundación registró un 19% menos de entregas a familias tras la retirada de la aportación europea en detrimento de las tarjetas monedero, operadas por Cruz Roja
La sede del Banco de Alimentos en Vigo, cada vez con estanterías más vacías. La retirada del Fondo de Ayuda Europea el año pasado castigó duramente a la fundación. En 2024, las cifras cayeron en picado: un 19% menos que en 2023. Eso corresponde al reparto de 1,4 millones de kilos de comida entre las 150 asociaciones que colaboran con ellos y la ayuda directa de más de 19.000 familias beneficiarias. En 2023, la cantidad superó los 1,9 millones. Medio millón menos.
“Tenemos que estar satisfechos”, aseguró José Ramón Santamaría. Pese a la caída, desde el Banco de Alimentos consideran que, en lo referido a la recolección en actividades como la Gran Recogida, los números fueron similares al 2023 y que esa diferencia de casi el 20% es debido a la eliminación total de los fondos reservados por Europa que antes recibían y que ahora se desarrollan mediante una tarjeta monedero operada por Cruz Roja: “La lectura es que estamos captando directamente el mismo volumen que habíamos recolectado el año anterior”.
En cuanto a la lucha contra el desperdicio, el año pasado Banco de Alimentos consiguió repartir entre la población 300.000 kilos de productos frescos y perecederos, en un trabajo de “rapidez de los voluntarios”, siendo realizada en unas pocas horas la entrega de productos como carne, pescado, fruta, verduras y hortalizas, de alto valor nutricional. Aunque lo más importante era distribuir productos básicos en la cesta de la compra. “Entregamos 452.802 litros de leche, 121.069 kilos de pescado, 88.475 kilos de fruta 83.492 de conservas, por destacar las partidas de mayor volumen”, apuntó Santamaría.
La desaparición del Fondo de Ayuda Europea para los más Desfavorecidos (FEAD) penalizó en exceso no solo al Banco de Alimentos, sino también a las diferentes organizaciones y comedores benéficos que dependen de ello para ofrecer un plato de comida y productos básicos para la alimentación. Además, su presencia en 2024 se redujo a solo 3 meses tras finalizar la partida presupuestaria destinada a ello y tan solo ser concedida a familia con hijos al cargo, olvidándose de las personas individuales. Por tanto, las campañas de recogida se vuelven prácticamente indispensables para llenar las estanterías de la sede que, antes de la Gran Recogida en noviembre, mostraban un aspecto desangelado.
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