Las redes de droga que operan en Vigo, contra los agentes encubiertos

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El inspector jefe del servicio aseguró durante un juicio en la Audiencia que los grupos criminales están tratando de acabar con “esta herramienta policial, una de las escasas vías que nos quedan para luchar contra las mafias”

Publicado: 15 may 2026 - 08:20 Actualizado: 15 may 2026 - 08:21
Un momento de la sesión de ayer de la vista que se celebra en la sección quinta de la Audiencia en Vigo.
Un momento de la sesión de ayer de la vista que se celebra en la sección quinta de la Audiencia en Vigo. | Vicente Alonso

Los testimonios policiales ofrecidos ayer durante la vista que se sigue en la Audiencia en Vigo contra los presuntos miembros de una organización criminal que pretendía abrir una nueva ruta de cocaína a través del puerto y a la que se le intervino un primer envío de más de 650 kilos de cocaína pusieron sobre la mesa la importancia del Servicio de Agentes Encubiertos (SAE) de la Policía en la lucha contra estas redes.

El responsable del SAE alertó de la amenaza de los grupos criminales para acabar con "esta herramienta policial, una de las escasas vías que nos quedan para luchar contra estas redes”. Lo hacía en alusión al argumento judicial reiterado en vistas de narcotráfico para poner en tela de juicio la actuación de estos agentes. Los cuatro acusados que se sientan en el banquillo por el operativo de abril de 2023 son un claro ejemplo. Basan sus defensas en que los policías infiltrados fueron inductores del delito, algo que no es nuevo.

El inspector jefe de la SAE relató cómo esta investigación se inició en 2022 a raíz de una información de la DEA de que tenía constancia de la existencia de una organización criminal que importaba cocaína a España y que buscaba puertos para expandirse y, por tanto, personal que pudiera darles esa cobertura necesaria.

A través del Greco Galicia se solicitó la colaboración del SAE. “La organización estaba esperando para ser contactada por quien quisiera ofrecer ese servicio en los puertos de Galicia”, explicó, y ahí y es donde ponen a trabajar a los policías encubiertos, que mantienen una primera reunión con presuntos miembros de la red, haciéndose pasar por interesados.

Lo que se pone en cuestión es que en ese momento no estaban habilitados judicialmente, ya que el oficio para abrir diligencias fue posterior, pero tanto este testigo, como el inspector de la UdyCo Vigo explicaron que es habitual que la actividad se haga antes para “verificar que las informaciones son reales”.

La forma en la que trabajan estos policías tiene un “riesgo elevadísimo”, tanto que cada vez es más complicado encontrar personal para este servicio. Utilizan aplicaciones encriptadas para comunicarse y un móvil que no puede caer en otras manos bajo ningún concepto. “Es un diario de sus 24 horas, por eso cuando finalizan la operación se resetea y se reutiliza”, explicó el responsable. Aunque en la causa aparecen los oficios policiales con transcripciones de las notas y mensajes no existe fotografía ni captura, “no se pueden hacer, todo lo que obra en la causa acaba en los periódicos y supone riesgo para la vida de estos agentes”.

Tras otras dos reuniones, el instructor pidió el archivo provisional de las diligencias. “El jefe de la organización había pedido al agente encubierto que viajara a Colombia para entrevistarse con el proveedor y eso era inviable, así que decidimos dejar enfriar las cosas durante un tiempo”, explicó. Además, añadió el jefe de la UdyCo “identificaron uno de nuestros coches en una vigilancia”.

Una infraestructura potente con muchos compromisos

Los policías describieron ayer cómo la organización con la que contactaron los agentes encubiertos tenía una infraestructura potente, con importaciones desde distintos países de Sudamérica, y con “muchos compromisos” para envíos de droga. De ahí, que finalmente, el responsable desistió en la condición impuesta a “Encina” (el policía infiltrado) de tener que desplazarse a Colombia para tratar con el proveedor. Los agentes siguieron con los planes, haciéndose pasar por socios, alquilando una nave en Camposancos donde se iba a hacer el intercambio de palés (el de fruta contaminado con el alijo de cocaina con otro similar) y desde donde otro camión llevaría la droga hasta Málaga por carretera. Fue durante dicho transporte cuando se produjo la intervención de la cocaína.

La Fiscalía pide doce años para cada uno de cuatro de los acusados, un quinto se encuentra en rebeldía

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