El recordado hotel Samil y los servicios que prestó a Vigo y la cultura

El Hotel Samil.
El Hotel Samil.

Eln esta ciudad que con frecuencia olvida o ignora su historia, quiero hoy recordar un desaparecido hotel que en su historia alberga episodios, todos gratos, de ese pasado reciente y del que, en su hoja de servicios constan momentos todavía referentes. Me refiero al Hotel Samil, sueño de un vigués visionario y peculiar que fue Jovito Lavandeira, levantado en 1964 y que cerró en 2014. Todavía en Internet se puede consultar su web con fotos de su edificio y sus instalaciones. En su etapa inicial lo adquirió una sociedad de la que formaban partes algunas de las personas con mayor experiencia y conocimiento de la gestión hostelera de España, entre otros el catalán Jaime Ripoll Tiza, que también tenía intereses en el Bahía y otros establecimientos, además del abogado Naciso Porteiro; Rafael García Martínez de la Riva, alto cargo de Fenosa y Angel Tazón. Luego, se quedaría con el hotel José Luis Barbosa, que lo dirige en una de las, a mi entender, más interesantes etapas.

El antes y el después del Hotel Samil.
El antes y el después del Hotel Samil.

Es importante consignar que el Hotel Samil está vinculado a un hecho de enorme trascendencia en la cultura de Galicia. Fue allí y se celebraron durante muchos años, sus sucesivas ediciones, la entrega de los Premios de la Crítica de la Cultura de Galicia, idea nacida en el Circulo Ourensano-Vigués y del que fue creador Bieito Ledo. Recuerdo con enorme nostalgia el calor popular de aquellas cenas en el gran salón del hotel, donde se congregaba lo más significativo del amor inteligente a esta tierra. Sería en ese salón donde se celebró el último gran homenaje a Álvaro Cunqueiro y donde pronunció su célebre discurso augurando para la lengua gallega “mil primaveras máis”.

En otro plano, el de la política, también fue lugar que congregó a unos y otros. Por allí pasaron los diversos políticos de la transición repetidamente, desde Suárez a Fraga, y cabe decir como curiosidad, que fue en el Hotel Samil donde fue elegido secretario general de Alianza Popular aquel efímero Hernández Mancha. En la parte inferior del hotel estaba la sala “A Noite”, posiblemente el escenario donde haya actuado más veces el humorista Moncho Borrajo. Y fue muy célebre el transformista “Christian”, interesante personaje. Tenía el hotel una de las mayores piscinas de España, de 4,5 metros de fondo y unas medidas de 34 por 24 metros. Era una piscina preolímpica y en todo tiempo era frecuente, dada la hospitalidad del establecimiento, que familias con niños fuéramos allí a pasar la tarde. La piscina fue luego reducida y parte de su espacio se dedicó a pistas de tenis.

Las instalaciones y espacios de aquel hotel eran tan diversas, que incluso fue escenario de diversos programas de televisión al aire libre, pues se prestaba especialmente para ello. Recuerdo que fue allí donde empezó su carrera política Mariano Rajoy, en un acto del PP en el que se lanzó su persona como futuro valor del partido, como luego sería. Me dio mucha pena, cuando se demolió, ver su esqueleto y el estado ruinoso de aquellos salones donde yo recordaba haber fluido la vida y la cultura. Su último propietario y director, Barbosa, le dio durante su etapa una gran proyección y era lugar de grato encuentro en cualquier circunstancia y momento. Las fotos que le hice ya en demolición las guardo como testimonio de un tiempo pasado tan rico en experiencias. Discrepo de quienes celebraron su derribo sin tener en cuenta su historia. Concluida la concesión, el ayuntamiento sacó a concurso público la parcela donde se levantaba y fue adquirido, en pública subasta por el empresario coruñés Manuel Jove, quien pagó 2,6 millones de euros sobre un precio de salida de 2,1 y preveía invertir otros 20 en el complejo turístico que ocupa su lugar. Pero será difícil que pueda acercarse a la historia del viejo hotel.

Como signo de nuestros tiempos, una vez cerrado, fue ocupado por bandadas de ocupas que lo destrozaron por dentro con total impunidad, pese a que se dijo que el Ayuntamiento dispuso los adecuados medios de vigilancia. Curiosamente, una de las ideas que circularon para salvar al viejo hotel fue convertirlo en un casino. El alcalde Abel Caballero, como si fuera un acto inaugural, asistió al inicio del derribo.

Pero nadie nos quitará el recuerdo de los que tan gratos momentos pasamos allí.

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