La reclamación a los seguros, pendiente de las posibles causas
Caos energético en Vigo
El presidente de la patronal afirma que los planes de prevención de las empresas funcionaron y puso en valor la reacción ciudadana
Tras la interrupción del suministro eléctrico que afectó a toda España, ayer tocaba hacer balance de daños y pérdidas y también de las lecciones que se pueden extraer de cara al futuro.
La sombra de la pandemia volvió a planear sobre las cabezas de muchos usuarios que, una vez pasado el susto, hicieron compras de productos que consideran básicos para “sobrevivir” como el papel higiénico (otra vez), agua en grandes cantidades, latas, pan de molde y alimentos de los que se puede echar mano si vuelve a faltar la luz.
El día del apagón las grandes cadenas de supermercados y también las panaderías y otras tiendas se quedaron sin comida precocinada, empanadillas o pan.
Las pilas se agotaron en muchos establecimientos, con excepciones como el bazar chino de Camelias. Además, se vendieron miles de linternas, lámparas de todo tipo y velas, incluidas las aromáticas, y muchos aprovecharon para comprar una radio o un camping gas. “Si tuviéramos 200 camping gas, se comprarían 200”, reconocían en una ferretería. El lunes hubo personas con cocina de butano que hicieron comida para los amigos.
En cadenas como Eroski procedieron ayer a retirar todos los productos de la caderna de frío porque “aunque tienen buen aspecto para nosotros es más importante la seguridad de los consumidores”.
Además de las pérdidas en el sector del comercio y en la hostelería por “un apagón imprevisto y de larga duración”, se vieron también muy afectadas las empresas industriales o intensivas en electricidad sobre todo en los turnos de tarde y noche con procesos a medio terminar, piezas que que deben ser desechadas o sistemas que deben ser restaurados para proceder a su puesta en marcha, según explica el presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, Jorge Cebreiros.
A pesar de esto, Cebreiros considera que hay que felicitar a las empresas y a los trabajadores por “lo bien que han desarrollado los planes de prevención de riesgos y de mitigación de los posibles daños”. También valoró positivamente el comportamiento de los ciudadanos, que reaccionaron con “tranquilidad y paciencia”.
Uno de los caballos de batalla que se avecinan es la reclamación de los daños al seguro y ahí la clave está en conocer con exactitud qué fue lo que ocasionó el gran apagón, porque todas las pólizas tienen excepciones en su cobertura como puede ser la razón de fuerza mayor o el sabotaje.
Esto no quita para que cualquier persona o empresa afectada recoja las pruebas de los daños sufridos, con las fotos o documentos que lo demuestren, para solicitar una indemnización, entre otras cosas porque hay un plazo para realizar este trámite. Sin embargo, queda todavía un recorrido para lograr una posible compensación.
Por todo ello, el asesor jurídico de la Asociación Gallega de Corredores y Corredurías de Seguros, Nacho Amoedo, subraya que “hasta que no se conozcan las causas que motivaron una situación tan absolutamente excepcional es muy aventurado decir que los seguros lo van a cubrir”. Cita como ejemplo lo sucedido en pandemia, cuando hubo bares que reclamaron por la paralización de la actividad y, aunque en primera instancia hubo alguna sentencia favorable, finalmente los tribunales superiores lo rechazaron.
“Hay gente que está diciendo que las compañías tienen que pagar, pero por ahora no se puede afirmar eso, es necesario mantener la prudencia”, señala.
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