Las rebajas, tradición pese a estar descentralizadas
Aglomeraciones a primera hora en la puerta de las grandes marcas y prisa por cambiar los regalos de Reyes que no han gustado
Las rebajas siguen siendo tradición cada 7 de enero pese a ya estar descentralizadas en Vigo. Ayer se produjeron colas a primera hora enfrente de las tiendas de las grandes marcas en Príncipe, a la espera de la apertura de puertas. Una vez abiertas, hubo prisas para buscar la mejor ganga en ropa y complementos, así como ese nuevo ‘look’ rebajado de precio. Muchos usuarios madrugaron para estar en primera fila y que nadie le adelantase para comprar ese vestido y esa chaqueta con un jugoso descuento. Pero también hubo prisa para devolver regalos de Reyes que no gustaron o que se falló en el tallaje. Unos y otros dieron vida a las calles comerciales de la ciudad en el día de ayer, pese a que desde la descentralización de las ofertas (ahora ya se pueden realizar en cualquier momento del año) eliminó aquellas largas colas y aglomeraciones en los negocios.
Las grandes marcas fueron las triunfadoras. Con mucho trajín de gente entrando y saliendo. Menos para los negocios más humildes, que también se nutrieron de la fama de los ‘peces grandes’. Los abrigos y camisetas fue lo más solicitado, aunque tampoco se quedaron atrás las sudaderas y pantalones. Todo ropa de invierno, para un uso inmediato, y sin muchas florituras en el gasto después de superar unas navidades donde se ha gastado más de la cuenta.
Los descuentos , de hasta el 70% en algunas tiendas, fueron el gancho perfecto para que los compradores ‘picasen’ y comprasen más de lo necesario. Muchos así lo admitieron, asegurando que salían de casa para cambiar regalos de Navidad y volvían con más bolsas de las que les pensaba. Pese a ello, la estampa de encontrar transeúntes con más de tres bolsas se redujo con respecto a otros años. Al menos, por la mañana (no así por la tarde).
Con ofertas todo el año, ir de compras el 7 de enero se vuelve una tradición. Maite y sus hijas, Clara y Alexia, indican que para ellas este día es el mejor del año, donde tienen como costumbre visitar todas las tiendas posibles y renovar el armario hasta el próximo verano. “He cambiado mi cita para una gastroscopia solo por estar aquí”, aseguraba Alexia. Y es que las tradiciones son sagradas para muchos. Ellas han sido del medio centenar de personas que se han agolpado para ser las primeras en su tienda fetiche. “La gente se peleaba por entrar, parecía más una batalla por sobrevivir que por entrar en una tienda”, indicó Clara.
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