Ratifican la prisión al detenido por quemar a su expareja en Vigo
Intento de asesinato en Valadares
El juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo mantiene a Borja Rial como investigado por tentativa de asesinato
A primera hora de la mañana y por videoconferencia, tal y como estaba previsto, Borja Rial, investigado por rociar con gasolina y prender fuego a su ex pareja en Valadares, comparecía de nuevos en los juzgados. Esta vez, ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, que ya ha puesto la maquinaria a funcionar para instruir el caso.
En presencia de su defensa y del representante del Ministerio Fiscal, mantuvo de nuevo silencio. Se trataba de una comparecencia de ratificación en la que intervinieron las partes y él no tuvo que responder a ninguna cuestión, precisaron fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
Entre las partes ausentes, la que representa a Yohanna, la víctima, quien, debido a su estado, todavía grave, no ha podido ejercer ese derecho. El turno de oficio específico para casos de violencia de género contempla una lista de abogados para los detenidos y otra para las víctimas. Sin embargo, la designación de momento es inviable mientras la joven siga ingresada en la UCI.
Borja Rial, de 41 años, lleva casi una semana en la prisión de A Lama. Ya estuvo en 2010, cuando se le llegó a investigar por la muerte de su entonces pareja por arma de fuego y que se cerró como suicidio.
En los próximos días, serán los testigos quienes comiencen a declarar ante el juzgado específico vigués. Los relatos que se recaben en estas comparecencias podrían dilucidar si se le amplían los delitos, como el de resistencia a la autoridad.
El testimonio de los familiares de Yohanna que la encontraron y llevaron al hospital y a quienes les dijo quién le había prendido fuego serán claves mientras ella no pueda testificar como víctima. Los restos de gasolina hallados y las quemaduras corroboraron la versión de la joven que apuntó a que su expareja la estaba esperando a la puerta de su casa, donde la abordó y la roció por el cuello y hombros para después, con un mechero prenderle fuego directamente, mientras le decía: “Adiós, Yohanna”.
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