Psiquiatría del Cunqueiro pasa consulta en unas 50 residencias

Sanidad

Xaqueline Estévez es la responsable de esta “unidad móvil” en la que ve a personas con esquizofrenia, trastorno bipolar, intentos de suicidio, alteraciones de la conducta , entre otros

La psiquiatra Xaqueline Estévez Gil, con su portátil, en el vestíbulo del Hospital Álvaro Cunqueiro.
La psiquiatra Xaqueline Estévez Gil, con su portátil, en el vestíbulo del Hospital Álvaro Cunqueiro. | Vicente Alonso

La psiquiatra del Hospital Álvaro Cunqueiro Xaqueline Estévez lleva el “despacho” en la mochila, donde guarda fundamentalmente el portátil que da acceso a la historia clínica de los pacientes, y con estas herramientas recorre periódicamente entre 40 y 50 residencias del área sanitaria de Vigo para ofrecer una atención presencial. 

No son solo residencias geriátricas, sino también centros de personas con autismo, con discapacidad intelectual o instituciones como la Fundación de la Santa Cruz en Teis, donde hay mucha patología mental grave.

Es como una unidad de salud mental ambulatoria, pero la diferencia es que la consulta se realiza en el propio centro en estrecha colaboración con el personal sanitario que tenga cada uno de ellos.

La iniciativa nació en pandemia, fue una de las muchas adaptaciones que hizo la sanidad para dar cobertura a los pacientes en un momento de restricciones a la movilidad. Pasada la crisis del covid, en Psiquiatría vieron las ventajas que tenía esta forma de trabajar para los pacientes y decidieron continuar de una forma organizada. Xaqueline Estévez asumió el reto nada más conseguir plaza en el Cunqueiro, en 2021, y tiene el apoyo de una administrativa de la unidad de demencias para organizar las citaciones. 

La demanda ha crecido de tal manera que ya está previsto ampliar próximamente esta atención con un psiquiatra más. Al principio hacían visitas más frecuentes, ahora acuden cada tres meses porque son más centros. Aún así sigue siendo mucho menos tiempo de lo que tardaría una cita si el paciente tuviera que desplazarse a una unidad de salud mental. Además, hay otra ventaja añadida y es que la psiquiatra se mantiene en contacto permanente con los profesionales de las residencias a través del correo electrónico, donde le pueden comentar cambios en los pacientes o plantear ajustes en alguna medicación.

Las residencias ya saben el día que les toca y los sanitarios del centro tienen preparado el listado de pacientes con su hoja de tratamiento. Una vez allí la psiquiatra se reúne con los profesionales para comentar cómo está cada uno y a partir de ahí pasa consulta con los pacientes, con las intervenciones correspondientes, normalmente a nivel farmacológico. Muchas veces también le piden recomendaciones y consejo. Las visitas se producen de lunes a viernes, pero la doctora tiene también una consulta en el Meixoeiro dos veces al mes para recibir a pacientes de residencias más pequeñas.

Son pacientes complejos que pasan a menudo por la unidad de agudos del hospital: esquizofrenias, trastornos bipolares, depresiones con síntomas psicóticos o intentos de suicidio, alteraciones de la conducta en la demencia, el autismo y la discapacidad intelectual, entre otros.

Asegura que está satisfecha por cómo le han recibido en los centros, donde se encuentra a trabajadores “con ganas de hacerlo muy bien” y que agradecen tener un contacto directo con la psiquiatra.

Sobre los resultados, cree que han mejorado muchas cosas, hay éxitos terapéuticos pero también frustraciones porque son casos muy complejos, y destaca que al llevar la consulta a la residencia se mejora la adherencia. “Hay pacientes muy graves que dejan de ir a la consulta, pero con este sistema los vemos y les podemos ayudar".

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