Promoción pública: esperas eternas en Vigo para pisos imposibles

Vivienda

Parte de los solicitantes descartan la vivienda al no poder afrontar su compra; los precios actuales oscilan entre los 95.000 y 220.000 euros, un 30% más caro que hace una década

Calle Abeleira Menéndez, la primera del Casco Vello en contar con vivienda de promoción pública
Calle Abeleira Menéndez, la primera del Casco Vello en contar con vivienda de promoción pública | J.V.Landín

La vivienda de promoción pública en Vigo se vuelve, en muchos casos, casi imposible. Con anterioridad a las nuevas construcciones de Navia, los pocos pisos destinados a tal fin eran vistos por los afortunados como un golpe de suerte que, en ocasiones, no se llegaba a materializar al no contar con los recursos económicos suficientes. En dos puntos de la ciudad, como el Casco Vello o Navia, se levantaron promociones públicas que dejaron esperas eternas de miles de personas a una vivienda y un premio gordo en los agraciados que sí podían hacer frente a la entrada del inmueble.

Antes del anuncio de 1.6000 viviendas de la Xunta en Navia, actualmente en construcción, el barrio vigués vivió un nacimiento al amparo de la vivienda de promoción pública. En 2005, se comenzó con la construcción de varios edificios en Teixugueiras que serían sorteados entre los demandantes de vivienda. Ana Martínez, actualmente presidenta de la asociación Novo Vigo, fue una de las afortunadas en 2008. El bipartito había impulsado ese modelo habitacional y existía un registro que demandantes que separaba a los candidatos según su situación personal. Los precios iban desde los 60.000 euros en adelante, cuando los demás pisos que se habían levantado en Navia a través de promotoras privadas costaban el doble. “Accedí por suerte a una vivienda, aunque Navia ya estaba completo y mucha gente se quedaba fuera”, señaló. Vivir o no vivir gracias al azar.

Otra vecina, Paula, se encuentra en alquiler. Su piso fue concedido en 2011 tiene un valor tasado de 65.000 euros, aunque salir premiada “fue como si te tocase la lotería, toda una sorpresa”. Aun así, se mantuvo en la lista de demandantes de vivienda oficial durante tres años. Poco tiempo, según indica. Sus padres, también inscritos en el Instituto Galego de Vivenda e Solo, llevan toda la vida esperando ser los elegidos y ya han perdido toda esperanza. Se sumaron más trabas al realizarse el sorteo y no estar todavía disponibles las viviendas para entrar a vivir. “Tardamos un año porque Xunta y Concello no se ponían de acuerdo con la cédula de habitabilidad. Hicimos presión para que nos diesen las llaves”, aseguró.

El Casco Vello tiene una situación distinta. La ubicación hace que las viviendas públicas sean destinadas a unos pocos por su alto valor y no se cumpla eso de ‘para todo el mundo’. Kike logró su vivienda en 2014, de 79 metros cuadrados en el Casco Vello Alto. Pagó 140.000 euros y salió en el sorteo más allá del número 70. Es decir, más de medio centenar de personas tuvieron que renunciar pese a ser elegidos por sorteo. “Con la precariedad laboral es imposible pagarlas. No te dan la hipoteca”, indicó. Él pudo hacer frente al pago, no así muchos otros igual de afortunados que Kike. El coste de una promoción pública ascendió en la última década. De los 65.000 euros de la promoción en Navia a los 95.000 euros que costará (como mínimo) las nuevas promociones del barrio vigués. En el Casco Vello, la obra pública nueva ya ronda los 220.000 euros.

Sin posibilidad de venta en Navia hasta 2037

Una de las cuestiones más polémicas que engloba la vivienda pública es la opción de poder vender el piso a precio de mercado una vez pase determinado tiempo. En las promociones de Teixugueiras, en Navia, ese baremo temporal lo marcaba la distinta normativa de vivienda que se iba aplicando. Los que adquirieron la vivienda a partir de 2007, como Ana Martínez, no podrá comercializar con el inmueble hasta dentro de 30 años y con condiciones. “Tiene que darme el visto buena la Xunta, hacerlo a precio tasado y que el comprador esté en el registro de demandante de vivienda”, señaló.

Existen opciones para introducir la vivienda en el mercado libre antes de tiempo. Por ejemplo, una mudanza a otra ciudad o un divorcio. Pero echa la ley, echa la trampa. “Se cometieron muchos errores antaño con cobros en negro”, explicó Martínez.Algo que espera que no suceda en las futuras promociones de Navia.

Los demandantes no paran de crecer y ya superan los 11.500

El registro de demandantes en Vigo engorda sus cifras a cada día que pasa y la demanda supera con creces a la oferta. Actualmente existen 11.613 peticiones solo en la ciudad, muy por delante de A Coruña (7.574), Pontevedra (2.364) o Lugo (2.204). La mayor parte de las solicitudes viguesas son para vivienda de protección oficial de promoción pública, gestionada por la Administración, tanto en régimen de compra como de alquiler. De hecho, más del doble de las peticiones son para acceder a una vivienda alquilada y algo más de 2.000 concurren al concurso para la compra del inmueble. En menor medida se encuentran los demandantes para promoción privada en régimen general, construida y comercializada por un promotor privado pero con precios topados y regidos por la administración, y también el régimen concertado, también con un precio máximo fijado por la Xunta.

Ante la cantidad de demandantes, la oferta que se atisba en el horizonte no es muy halagüeña. Unos 1.600 pisos aproximadamente saldrán a sorteo en Navia para el próximo año. También se avanzan unas 2.000 viviendas de promoción en el Ofimático y alrededor de 1.300 en la zona de Ramón Nieto. Eso sería cerca de 5.000 inmuebles públicos para una demanda que dobla a esa oferta. Además, las dos últimas actuaciones todavía están lejos de que comiencen las obras. En A Coruña, por ejemplo, se plantean aproximadamente la misma cantidad de inmuebles protegidos, pero con menos demandantes.

Con respecto a los Cascos históricos, el Casco Vello cuenta con una demanda de 350 solicitudes para futuras promociones como la de Calle Alta. Poca oferta en un reducido espacio y con, según señalan vecinos de la zona, precios altos y problemas para encontrar aparcamiento.

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