La falta de ladrillo eleva la venta de casas prefabricadas
En el último año se multiplicó la demanda de este tipo de viviendas para ser utilizadas como residencia principal, al ser más económicas que la obra nueva o segunda mano
La crisis de la vivienda obliga a buscar alternativas habitacionales diferentes. La imposibilidad de adquirir un piso por parte de los vigueses por su carestía o la falta de obra nueva, unido a los alquileres desorbitados que imperan actualmente hace que salga una nueva opción más simple y económica: las casas modulares. Según muestran las plataformas especializadas en vivienda, medio millar de terrenos urbanizables se encuentran a la venta para instalar estas nuevas viviendas. La empresa Green Village Mobile Home asegura que en 2026 ha multiplicado sus ventas y que ya opera no solo en la ciudad, sino también en toda la península. “Hemos tenido gente que ha venido desde Cádiz para comprar una casa modular”, indicó Clara, gerente de la tienda de Vigo. La razón principal es no solo la falta de vivienda en condiciones, sino también los altos precios. Por ello, los clientes habituales no son veinteañeros con la idea de independizarse, sino parejas que ya se acercan a los 40 años y todavía no han podido acceder a una vivienda propia. “Los clientes quieren una vivienda para vivir ya mismo. Con los precios de la compra y los alquileres, buscan otras opciones. Ni siquiera pueden construir una casa en un terreno”, aseguró la gerente de la tienda viguesa. En menor medida, otro tipo de compradores usa estas nuevas casas como inversión, para utilizar como segunda vivienda o transformar en un alojamiento turístico.
Las más demandas son las de gran medida, que pueden alcanzar los 100 metros cuadrados y destinadas a vivir todo el año. Para ello, el precio oscila entre 100.000 y los 188.000 euros. Más asequibles que casi 300.000 euros de media que cuesta una vivienda tradicional de estas características. No obstante, Clara señaló que en los últimos meses se comercializa más casas modulares de pequeño tamaño, entre 40 y 45 metros cuadrados, a un precio entre los 13.000 y los 20.000 euros. En el mercado, un estudio más pequeño se vende por encima de los 85.000 euros.
Las casas prefabricadas, según muestra Clara, tienen otra ventaja con respecto a la vivienda tradicional: los ajustados plazos y la falta de burocracia para residir en ella. “Es necesario tener un terreno y permiso del ayuntamiento, hay que consultar antes de instalarla. Y luego, lo básico para vivir, como una toma de electricidad, agua corriente y desagüe”, indicó.
Vivienda lista entre dos semanas y seis meses
Las casas prefabricadas tienen una velocidad diferente. Según señala Clara, de Green Village Mobile Home, la rapidez con la que el usuario cuenta con la vivienda marca la diferencia. Normalmente, entre dos semanas y seis meses, dependiendo del tamaño. “Prácticamente todas ya vienen listas. Alguna vez se ha tenido que expandir la infraestructura un poco por la finca pero, en general, en dos semanas ya puede estar instalada”, aseguró. Si la vivienda debe ser importada desde otro país, como China (donde se fabrican) o Reino Unido, los plazos se pueden alargar hasta los tres meses. Si el cliente quiere personalizar la casa desde cero, la demora puede alcanzar los seis meses.
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