Primeras 24 horas en las ZBE: tráfico normal pero sin convencer a los vecinos
La mayoría está al corriente de los cambios en la circulación, pero también piden más transporte público
Las primeras 24 horas de las zonas de bajas emisiones (ZBE) en Vigo transcurrieron ayer sin grandes alteraciones en el tráfico en algunas de las calles más transitadas de los cuatro perímetros restringidos.
O Progreso es una de las calles con más tráfico afectadas, las ZBE se extienden a lo largo de sus cerca de 400 metros de recorrido. La restricción también alcanza especialmente a unos 350 metros de Tomás Alonso en Bouzas, entre el cruce con Camilo Veiga y la Alameda de la villa, donde también afecta a los vehículos que pretendan estacionar a ambos lados de la calzada dentro del tramo incluido. Sin embargo, la entrada en vigor del nuevo modelo de movilidad se dejó notar más en la señalización que en la circulación, con vehículos entrando y saliendo con normalidad, y con una norma conocida por la mayoría de los ciudadanos pese a implantarse el jueves sin aviso previo.
Esto se debe, en buena medida, a la señalización desplegada por el Concello. Las marcas pintadas sobre el asfalto, con la inscripción “ZBE Vigo”, se acompañan de señales verticales inequívocas en las que se especifica qué vehículos pueden acceder actualmente, los que disponen de etiquetas C, B, Eco y 0. Además, durante el primer año no habrá sanciones. Los incumplimientos recibirán una notificación, pero no una multa, antes de que comiencen las penalizaciones y se endurezca el control sobre los accesos previstos.
La puesta en marcha no convence, sin embargo, a todos los vecinos. Hay quienes comparten el objetivo de reducir el tráfico y hacer el centro más amable, pero reclaman que las ZBE vayan acompañadas de alternativas reales al coche. Es el caso de Jesús, que considera positivo que “los centros de las ciudades sean cada vez más peatonales”, aunque reclama una mejora del transporte público.
Samuel, que reside en el entorno del Progreso, coincide en que “como medida está bien”, pero reclama un plan específico para quienes viven dentro de las zonas afectadas. Pide facilidades para los residentes que ya tenían vehículo antes de la entrada en vigor de las restricciones y que necesitan acceder a sus viviendas sin tramitar permisos constantemente. “Mayor accesibilidad para la gente que vive por la zona”, resume, al recordar que muchas familias llevan allí “toda la vida” y ahora deben adaptarse a una norma nueva.
Las críticas son más tajantes entre quienes consideran que las ZBE introducen una diferencia económica entre conductores. Serafín señala que “no todo el mundo puede permitirse comprar un coche eléctrico de más de 30.000 euros”. Otros van más allá, como Francisco, que califica la norma de “despropósito” porque, a su juicio, “diferencia a las clases sociales”.
En el plano político, el BNG también cuestionó la puesta en marcha del sistema. El portavoz municipal nacionalista, Xabier P. Igrexas, calificó de “chapuza” la entrada en funcionamiento y criticó la forma en que se instaló la señalización. El Bloque reclama alternativas al vehículo privado, con mejoras en el transporte público y la movilidad peatonal y ciclista.
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