La preocupación por el acoso y las autolesiones crece en los colegios

El programa “No Enredes” de la asociación Alborada llegó el año pasado a 1.600 estudiantes, 75 familias y 45 profesores, y ahora están comenzando la segunda edición

La educadora social Alexandra Lorenzo y la coordinadora, María Couñago.
La educadora social Alexandra Lorenzo y la coordinadora, María Couñago.

Los centros educativos están cada vez más interesados en la formación sobre el uso inadecuado de las tecnologías, tan útiles para la vida como plagadas de riesgos si no se manejan bien. La asociación Alborada lanza por segunda vez en colegios e institutos el programa “No Enredes”, que está financiado por la Consellería de Sanidade y que el año pasado llegó a 1.720 personas (1.600 estudiantes, 75 familias y 45 profesores), una cifra muy superior a la prevista.

Las principales demandas del año pasado fueron, además del módulo general sobre uso inadecuado de redes sociales, tecnologías y vídeojuegos, el taller para afrontar el ciberacoso y el de autolesiones e ideación suicida, seguidos por el relacionado con el consumo de pornografía. La coordinadora de prevención, María Couñago, y la educadora social Alexandra Lorenzo se ocupan de esta iniciativa.

Ofrecen talleres de 50 minutos para alumnos, desde 5º de Primaria en adelante (aunque se demanda también en cursos anteriores), sesiones de 90 minutos para las familias y también hacen grupos para profesores. Lo pueden solicitar centros de Vigo y de toda la comarca que ponen sus preferencias por orden, porque es difícil llegar a todo. Con los estudiantes trabajan en el aula para generar un clima de confianza, que es crucial por ejemplo a la hora de tratar temas delicados como las autolesiones o trastornos de la conducta alimentaria.

Explican que curiosamente el módulo sobre ciberbullying interesa mucho más a los profesores que a los alumnos, porque no tienen la misma percepción. Sigue habiendo casos, pero un alumno puede pensar que es solo una broma y a veces no es consciente de que hay 60 personas haciendo esa misma broma todos los días.

En el taller de pornografía que se imparte en primer curso de la ESO hay niños que no han tenido contacto y otros que sí por medio de videojuegos, chats, Instagram y otras redes desde las que les llega algún enlace, foto o meme.

El taller de conducta alimentaria y de autoimagen está muy vinculado a las redes sociales, igual que sucede con el de tentativa suicida, porque hay muchos grupos que alientan este tipo de conductas y que van cambiando de red social (a la que esté más de moda), que enseñan cómo autolesionarse sin que nadie se entere, como vomitar o cómo hacer una restricción alimentaria. “Es un problema de salud muy grave”, afirma María Couñago. En el módulo de las autolesiones ofrecen una visión esperanzadora, al explicar que es algo que puede ocurrir en un momento de la vida pero que hay recursos, se puede salir y pedir ayuda. “Hay cosas positivas a las que agarrarse”.

“El control parental es necesario con 10 años”

“Si le regalas una bicicleta a tu hijo de 3 años, seguramente le comprarás también coderas, rodilleras y casco, y le enseñarás a andar en ella. Con el móvil sería igual, a un niño de 10 o de 11 años al que le das un móvil propio con datos no puedes pensar que lo va a saber gestionar y autoengañarte pensando que no verá porno. No es que lo busque, es que el porno se encarga de llegar. Tienes que estar preparado y preparar a ese niño por si un día sucede para saber qué hacer”. Esto afirma María Couñago, que además defiende el control parental a través de aplicaciones como el Family Link.

Sobre la recomendación de poner un tope de una o dos horas al día de pantalla, opina que hoy no es real ni para niños ni para adultos, porque “somos una sociedad muy tecnológica, trabajamos con pantallas”. El uso excesivo y el mal uso de las tecnologías preocupa a la familias. Sobre la edad de tener móvil, depende de la madurez del niño y de la realidad de la familia.

Los videojuegos son también una ventana al mundo adulto

Los videojuegos, que utilizan más los niños que las niñas, trabajan habilidades y competencias pero entrañan riesgos. “Por un lado, el tiempo es un reto, están pensados para que te gusten y en un cerebro tan inmaduro si no pones límite estarían jugando horas. Dejan de hacer deporte y actividades al aire libre, y quedan con amigos del cole para jugar en línea al Fifa. Pero es más que eso, tienen chats en los que se puede producir un contacto con adultos y pueden comprar tarjetas para mejorar. Hay menores que han llegado a invertir 300 o 500 euros de dinero que les dan los abuelos por ejemplo. Los niños no tienen madurez para gestionarlo adecuadamente, lo explicamos a las familias de la forma más realista posible”, apuntan.

Otra de las derivadas de los videojuegos es que muchas veces se quedan hasta las dos o las tres de la madrugada tomando bebidas energéticas para aguantar y al día siguiente van con sueño al colegio, y el fin de semana trasnochan aún más. “Luego no rinden en clase. Ellos no lo ven. Empiezan a tener alteraciones en el ciclo del sueño y es difícil volver a coger los hábitos”, subrayan. Los expertos recomiendan mantener las aficiones, hacer deporte y pasar tiempo en familia. Uno de los consejos es que los menores no tengan móvil, tablet o tele en su habitación, porque “ahí no vas a controlar absolutamente nada”, sino que los usen cuando estén en familia para que puedas echar un ojo o hablar con ellos. “Tienen derecho a la intimidad, pero tú como padre o madre si tienes una sospecha tienes una responsabilidad, les enseñamos a detectar señales de alerta”.

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