“Poñer o meu apelido era unha razón de xustiza histórica con todas as nais”

La viguesa Sara Marcet le puso su apellido de primero a su hija en una decisión tomada con su pareja por motivos feministas

Sara Marcet, con su hija Serea, de 10 años, que lleva de primero su apellido.
Sara Marcet, con su hija Serea, de 10 años, que lleva de primero su apellido.

Evitar la desaparición del apellido materno, visibilizar a la mujer, reconocer su esfuerzo en la maternidad y la crianza, plasmar un modelo de familia más igualitario… Son múltiples las razones que llevan a cada vez más parejas a romper con una tradición de siglos y con una antigua obligatoriedad en el Registro Civil que data de 1871, cuando se impuso oficialmente la fórmula de registrar primero el primer apellido del padre seguido del primer apellido de la madre.

En España, desde el año 2000 ya era posible alterar este orden. La viguesa Sara Marcet se acogió a esta posibilidad que le ofrecía la normativa cuando, en 2015, nació su hija, Serea. Lo hizo para romper con una tradición patriarcal, en una decisión que fue tomada conjuntamente con su pareja en aquel momento.

“Foi por motivos ideolóxicos, no sentido feminista. O feito de que o apelido do pai estea primeiro ten unhas razóns históricas baseadas nunha sociedade patriarcal, cando realmente a que dá a vida, no sentido de levar o bebé dentro e de parilo, é a nai. Por iso, para min é unha razón de xustiza histórica con todas as nais anteriores”, señala, para añadir que “tanto para Pablo (padre de Serea) como para min nos parecía a opción máis lóxica”.

Sara Marcet también ve en el orden tradicional de los apellidos la forma que el hombre tenía de reafirmar su paternidad ante la sociedad y de legitimar así su herencia, algo que hoy en día debería estar superado. “É a idea de que o home é o único que perpetúa a súa estirpe e o xeito de facelo é poñer ese apelido”.

Libro de familia

Serea Marcet Iglesias, que este 2026 cumplirá 11 años, fue inscrita dos años antes de que entrase en vigor la reforma de la Ley del Registro Civil que eliminaba la prioridad del apellido paterno, si bien la opción de cambiar el orden ya existía en el año 2000. Ya de aquella no tuvieron ningún problema para realizar el trámite, aunque sí se dio una curiosa circunstancia que denota cuan arraigado está el machismo en el sistema y en la mentalidad de la sociadad. “Cando cubrimos os papeis puxemos primeiro o meu nome e despois o de Pablo, con vistas a que figurase así no Libro de Familia. A funcionaria, que neste caso era unha muller, pero que dá igual, aínda tendo o papel nesa orde, cubriu primeiro a Pablo e despois a min no libro. Iso si que nos chamou a atención”. n

Contenido patrocinado

stats