Las playas más raras y menos conocidas de Vigo para el ‘veroño’
OCIO
Ni siquiera los vigueses conocen algunas de sus calas más ocultas: cuatro de ellas destacan por su anonimato
Aunque es tiempo de otoño, todavía los últimos días de septiembre y primeros de octubre animan a acercarse hasta la costa, como pasa en este puente del Pilar, epicentro del “veroño”, donde los más optimistas todavía pueden acercarse al mar. Los 30 grados de Redondela del pasado jueves permiten un verano alargado durante unos días, antes de comenzar la temporada final del año, el invierno y las Navidades.
En Vigo, hay más de 30 playas contabilizadas, la mayoría bien conocidas, como todas las que se encuentran en la línea marítima que discurre desde Bouzas hasta Canido, pero otras muchas por completo ignoradas, desconocidas incluso para sus vecinos más próximos. Calas de pequeño tamaño, pero a menudo convertidas en arenales casi privados.
Estas son las más desconocidas. Tres de ellas se encuentran en Teis, la otra en el otro extremo y es probable que la mayoría de vigueses no sepan colocarlas en un mapa. Otra curiosidad es que al menos dos de ellas son nudistas, precisamente por estar tan escondidas. Las tres elegidas en Teis, arenales de escasa longitud, serían O Faro, al pie del monte de A Guía; Asúacasa, una cala diminuta que solo aparece cuando las mareas lo permiten y que se halla justo en el límite con Chapela; A Manquiña y a su lado A Lagoa, otras dos playas con mínima presencia humana incluso en los días en que más aprieta el calor; y A Buraca, en la franja entre Canido y Cabo Estai. También se podrían incluir O Portiño, en Saiáns; o la Areal das Rochas, en Cabo Estai, la única salvaje de todo el municipio, protegida de las miradas ajenas por un acantilado.
De todas formas, ninguna de estas merecería el título de playa con menos bañistas al año en Vigo, sino San Martiño, en la isla Sur de Cíes, a la que solo se puede acudir con embarcación privada y con permiso de la dirección del Parque Nacional Islas Atlánticas. Una costa realmente exclusiva.
CALA DO FARO, AL PIE DE A GUÍA
La Cada do Faro, que así se denomina popularmente, se encuentra al pie del monte de A Guía, a medio camino entre A Punta y a Lagoa, con un acceso en buenas condiciones -cuenta con una escalera que ha sido reformada y mejorada- pero que hay que conocer, oculto aunque vale la pena conocer. Es una playa nudista, curiosamente, de apenas 20 metros de longitud y quizá uno de los mejores puntos para poder contemplar la Ría en su totalidad. Ni siquiera es muy conocida para los propios vecinos de Teis: oculta entre los árboles y sin visión directa, es quizá la más escondida de todo Vigo.
BURACA, CERCA DE CABO ESTAI
La mayor de las playas desconocidas, con más de 100 metros de lado a lado en un ambiente excepcional, con Toralla a un lado y las Cíes de frente. El acceso es sencillo, pero se puede pasar delante sin percartarse de su existencia. También es nudista, al menos en ocasiones. Se encuentra en una esquina a medio camino entre Canido y Cabo Estai, y dispone de una amplia franja de arena fina y seca. Por su posición y la dificultad de dar con ella es habitual que se encuentre a menudo vacía o sin apenas bañistas, la mayoría de las veces vecinos del entorno de la Carretera Cortada.
A LAGOA Y MANQUIÑA, EN TEIS
A Manquiña ha saltado a la fama y salido de su rincón debido a la decisión del Puerto de incorporarla a su zona de jurisdicción, por una cuestión de seguridad, finalmente descartado tras las quejas vecinales. Es una cala muy reducida, tanto que cuando las pleamares son más rigurosas casi desaparece, pero quizá sea la que cuenta con un paisaje de mayor excepcionalidad, bajo los árboles como un rincón tropical. El acceso es muy complicado, lo que ha preservado este espacio. Muy cerca, en el mismo entorno de A Guía, está A Lagoa (en la foto), recuperada tras mejorarse el entorno, antes muy degradado.
ASUACASA, EN EL LÍMITE CON CHAPELA
En el límite justo de Vigo con Redondela, lindando con Arealonga, se encuentra la playa más pequeña de todo Vigo, de nombre llamativo, Asúcasa. Tanto que es como el Guadiana y aparece y desaparece por efecto de las mareas, al parecer a consecuencia de los pantalanes, que habrían repercutido sobre este pequeño tramo de costa. Apenas tiene 15 metros y su acceso es sencillo, no así su localización, en un tramo de la corta carretera que comunica Chapela con Teis por la costa. En verano tiene éxito, aunque la construcción de la vecina playa del Mende ha desplazado a los bañistas.
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