Los pioneros del Seis do Nadal repasan la historia de este colegio de 44 años

La inclusión, el deporte y la innovación son algunas de las señas de identidad de este colegio de Coia

Los veteranos, muchos ellos de los inicios del centro, se reunieron en una comida entrañable.
Los veteranos, muchos ellos de los inicios del centro, se reunieron en una comida entrañable. | Vicente Alonso

Unas 40 personas que hicieron posible la puesta en marcha del colegio Seis do Nadal en sus inicios y que marcaron sus señas de identidad se reunieron ayer en una comida celebrada en el hotel Coia, con la actual directora, Ánxeles Rey, y la jefa de estudios, Isis Alonso. Fue un encuentro emocionante y plagado de recuerdos, en el que se hizo un repaso de los 44 años de historia de este centro de Coia.

La historia del Seis do Nadal se remonta a comienzos de la década de 1980, cuando se estaba desarrollando el polígono de Coia y surgió la necesidad de dotar al nuevo barrio de servicios públicos esenciales. El colegio se construyó en una parcela entre las calles Tui, Baiona y Mondariz. Fueron unos comienzos muy ilusionantes y con un profesorado muy comprometido, en los que las primeras asociaciones de padres tuvieron un papel muy activo paras lograr la mejora de las instalaciones, con rampas, jardines y otros elementos accesibles.

Uno de los hechos singulares en la historia del colegio fue la incorporación de alumnado con diversidad funcional motórica, que en aquel momento recibía atención en barracones situados en Balaídos. El colegio los escolarizó en cuatro aulas específicas atendidas por profesorado de educación especial, especialistas en audición y lenguaje, y cuidadores. Aquel modelo permitió que muchos siguieran escolarizados hasta los 21 años.

Con los años, el Seis do Nadal se convirtió en un referente pedagógico: fue pionero en la formación del profesorado en informática educativa y llegaron a dar cursos a profesores de otros centros cuando se introducían los primeros ordenadores en las aulas.

En paralelo, el alumnado de las aulas específicas fue participando cada vez más en la vida ordinaria del centro, con el resto de compañeros. Una vez aprobada la ley que redujo la edad máxima de escolarización a 16 años, muchos alumnos continuaron su formación en Apamp y otros siguieron sus estudios en el instituto Alexandre Bóveda. Las antiguas unidades específicas desaparecieron con la pandemia y se consolidó un modelo plenamente inclusivo que según afirman “enriquece a toda la comunidad educativa”. Otra de sus señas de identidad es el deporte, con agrupaciones importantes de baloncesto y balonmano.

A la actual directora le tocó explicar durante el encuentro los proyectos actuales de innovación, lectura, compromiso con el gallego, iniciativas solidarias y muchas otras iniciativas.

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