Píldoras formativas mejoran la enfermedad intestinal en Vigo

La Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Cunqueiro y el centro AtlanTTIC de la UVigo lanzan un segundo proyecto para mejorar la gestión de estas dolencias

Luisa de Castro, con parte de los miembros de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal, en el Cunqueiro.
Luisa de Castro, con parte de los miembros de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal, en el Cunqueiro. | Vicente Alonso

La Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital Álvaro Cunqueiro logró mejorar la adherencia de los pacientes al tratamiento gracias a las “píldoras” formativas, unos vídeos breves y fáciles de entender que elaboraron para explicar la enfermedad y el objetivo de la terapia, y que hicieron llegar a los candidatos a través del teléfono móvil.

Un tercio de los pacientes que padecen estas dolencias crónicas, Enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, no realizan correctamente el tratamiento, que es la clave para mantenerla bajo control junto con el seguimiento de unos hábitos saludables recomendados por el médico. Esto era precisamente lo que trataban de mejorar desde el Cunqueiro.

Es un proyecto que va mucho más allá de la información, porque los especialistas escogieron las píldoras que necesitaba cada paciente según sus características como un traje a medida (entre 5 y 8 vídeos) y porque añadieron al final una evaluación del impacto que había tenido entre los participantes.

Una de las claves del éxito fue la participación de investigadores del centro de tecnologías de telecomunicación AtlanTTIC de la Universidad de Vigo, que crearon un asistente conversacional utilizando la plataforma de mensajería Telegram y en el que una de las grandes prioridades fue garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos del paciente.

El proyecto, que se hizo bajo el paraguas de la Fundación Biomédica Galicia Sur, permitió enviar 1.226 vídeos a 200 pacientes. Lograron que la inmensa mayoría completase todo el programa formativo, comprobaron que había mejorado el cumplimiento terapéutico y que había despertado mucho interés entre los pacientes. El “curso” con estos vídeos duraba dos meses y el hospital esperaba tres meses más para hacer el chequeo de los resultados.

La iniciativa se mantiene, porque ya están pensando en hacer más vídeos para incluir nuevos medicamentos que salieron al mercado y quieren crear unas tarjetas con un QR para pacientes nuevos que integren vídeos explicativos sobre su enfermedad. A mayores prepararon una segunda parte del proyecto con sus socios de la UVigo para crear una herramienta de gestión para el móvil del paciente, que integre sus citas, que le recuerde la analítica que debe llevar a consulta o para rellenar algún cuestionario antes de acudir al hospital, entre otras funciones que faciliten su interacción con el hospital.

El equipo estaba formado por tres médicos de Digestivo, Luisa de Castro, Vicent Hernández y Jesús Cadilla, junto con las enfermeras de la unidad Montserrat Figueira y Luciano Sanromán, mientras que de AtlanTTIC participan los investigadores Manuel Caeiro, Rebeca Díaz y Mario Manso. En el segundo proyecto también incluyeron como consultor a Alberto Ruibal, un ingeniero informático paciente de Crohn que creó un asistente para detectar brotes.

Digestivo celebrará reuniones con varios centros de salud para coordinar esfuerzos

El servicio de Digestivo del Cunqueiro celebrará reuniones con varios centros de salud del área sanitaria entre los meses de mayo y junio con el objetivo de coordinar esfuerzos en el seguimiento de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

El hospital ya había celebrado una sesión informativa en 2024 al poco tiempo de publicarse el Proceso Asistencial Integrado de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Sergas, un plan para crear un itinerario asistencial para estos pacientes, y ahora quieren exportarlo a Primaria para estrechar la colaboración en el manejo de estas enfermedades.

Una de las características de la enfermedad es que afecta a personas jóvenes, de entre 20 y 40 años, aunque puede haber casos en niños y en personas mayores. Los jóvenes están en su momento más productivo, están estudiando, empiezan a trabajar, a tener relaciones o a formar una familia. Por eso es más difícil asumir que tienen una enfermedad crónica y que deben seguir un tratamiento y unos controles periódicos, según explica Luisa de Castro. La dolencia les puede llevar a estar hospitalizados, a una cirugía o a interrumpir su vida laboral unas semanas, dependiendo también de la gravedad de cada caso, pero también es posible llevar una vida plena teniendo ciertas precauciones y sobre todo con la estrategia que marcan los especialistas. Esta situación es la que llevó a Digestivo a buscar acciones educativas que ayudasen al paciente a entender su situación.

Por otro lado, la doctora destaca el papel de entidades como la Asociación de Enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa (ACCU Vigo), en cuyas actividades suelen participar los especialistas.

La unidad del Cunqueiro hace seguimiento a 2.237 pacientes

La Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal tiene actualmente a 2.237 pacientes en seguimiento activo. Son dolencias crónicas en las que existe una respuesta inmune alterada que provoca lesiones de diversa gravedad en el intestino y posibles daños en piel, ojos, sistema musculoesquelético y otros. Además, el Cunqueiro incluyó en los últimos años a 2.814 personas en el Registro nacional de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, una decisión que requiere del consentimiento de los interesados.

Son dolencias que afectan sobre todo a jóvenes (el 50% de los afectados en España tienen entre 20 y 39 años) y se caracterizan por un patrón evolutivo impredecible que alterna brotes de actividad de gravedad variable con periodos asintomáticos en los que la enfermedad está en remisión. Actualmente existe una gran variedad de medicamentos y lo habitual es combinar varios fármacos. Los pacientes deben mantener un tratamiento crónico para evitar o disminuir los brotes de la enfermedad, por lo que realizan controles periódicos para evaluar la eficacia del tratamiento y detectar posibles complicaciones.

Los costes de esta enfermedad en España superan los 1083 millones de euros anuales, de los que un 53,5% corresponden a la atención sanitaria, que incluye el uso de fármacos, hospitalizaciones y cirugías.

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