Episodios vigueses
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La caída del consumo de pescado se deja notar en los mercados de Vigo, donde las pescaderías describen compras más contenidas y clientes muy pendientes del precio. Una tendencia que preocupa al sector, que busca mantener las ventas con nuevas fórmulas para acercar su producto.
En O Progreso, la actividad se canaliza ya principalmente por teléfono y los puestos preparan encargos; en mercados de barrio como As Travesas y el Calvario, se mantiene más el formato tradicional de acercarse a la plaza y comparar las distintas ofertas en el propio lugar, antes de elegir finalmente el producto.
Penélope, de Pescados Penélope, explica que O Progreso recibe menos público que antes, aunque esto no siempre significa que se venda menos. “Al mercado viene poca gente, pero yo trabajo bajo pedidos por teléfono”, señala. Envía vídeos del género a sus clientes y estos encargan lo que quieren; quienes acuden al puesto van directamente a recoger la compra. Otras pescaderías del mercado, como De Vigo al Mar, muestran su producto en redes sociales como Instagram o TikTok para animar a los clientes a comprar.
A pesar de todo, ambas reconocen que la actividad no está en su mejor momento. “Está siendo un mes un poco fastidiado”, reconoce Penélope. Joana, de De Vigo al Mar, también nota menos movimiento en este mercado del centro. “Para ser octubre la verdad es que esto está bastante parado”, afirma. Además, observa que algunos clientes ajustan las cantidades para controlar el gasto, en lugar de comprar pescado para dos o tres días, se llevan solo para uno y regresan después para comprobar los precios. “La gente compra un poco menos”, apunta.
En los mercados de barrio, la relación directa con el puesto sigue marcando el ritmo. Laura, de Pescados Laura, en As Travesas, explica que “la juventud se va acercando poco a poco, pero los mercados son más de la gente mayor”. En cuanto a las ventas, afirma que “algo sí se va vendiendo, pero ya no es lo que había hace un tiempo”. A su juicio, la situación económica obliga a vigilar el gasto y “se mira más el bolsillo a la hora de comprar”. También señala que la disponibilidad de producto influye en las ventas y advierte de que llega menos pescado por el calentamiento del agua, que desplaza especies de temporada.
En el Calvario el ajetreo entre las distintas pescaderías del mercado es constante durante las mañanas, aunque Sol, de la pescadería Fina André, también percibe una situación complicada. “La cosa está muy fastidiada, porque los precios suben muchísimo, los sueldos no, y no hay presupuesto que llegue”, explica la pescadera, que añade que “no hay mucha cantidad de pescado y está carísimo, caro no, carísimo”.
La merluza, el rape y el rapante mantienen su protagonismo en los mercados, especialmente en los barrios. Se trata de las tres especies más capturadas por la flota de Vigo y su tirón se mantiene también en las pescaderías. Sin embargo, no son las únicas. En As Travesas, Laura destaca también las ventas de pescadilla y el rubio; en el Calvario, Sol suma la palometa, los mejillones y otros bivalvos entre los más vendidos.
En O Progreso, la oferta que describen Penélope y Joana es aún más variada. La primera destaca las ventas de especies de pescado menudo por su precio, además de la lubina y la pescadilla preparada para facilitar la cocina. También nota una mayor demanda de castañeta. Joana señala buenas ventas de dorada, lubina y salmón, junto con corvina, calamar y mejillón. Además, señala que la temporada del camarón acaba de comenzar y algunos clientes compran ya para congelarlo antes de que suba de precio en Navidad.
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