La pesca artesanal de la Ría de Vigo, 5 años en declive con menos capturas

CRISIS EN EL SECTOR DEL MAR

Las toneladas se redujeron un 38% y el sector alerta de que “las rías no están produciendo lo que producían”

Barcos pesqueros de la flota de bajura navegando en el interior de la Ría de Vigo.
Barcos pesqueros de la flota de bajura navegando en el interior de la Ría de Vigo. | Vicente Alonso

La pesca artesanal de la Ría de Vigo está en declive. Así lo percibe el propio sector y lo reflejan los datos de descargas en las lonjas, con una reducción progresiva de las capturas y la incertidumbre sobre el futuro de los recursos.

En los últimos años, el valor económico total de las ventas en las lonjas de la flota de bajura del área se mantuvo estable, pese a una caída significativa del volumen de pescado y marisco descargado. En el conjunto de lonjas como las de Canido, Redondela, Cangas, Moaña, Baiona o A Guarda, las descargas se redujeron un 38% en los últimos cinco años, al pasar de más de 1.300 toneladas en 2021 (una cifra similar a la de 2019, con la excepción de 2020, cuando la pandemia del covid y los confinamientos afectaron de forma notable a la pesca artesanal) a unas 840 toneladas en 2025, según los datos de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca de la Consellería do Mar.

Por otro lado, esta caída del volumen ha ido acompañada de un fuerte incremento del precio medio por kilo, lo que ha permitido mantener la viabilidad económica de la actividad. Si en 2021 se situaba en torno a los 10 euros, en 2025 alcanzó los 16,37, un 63% más. El resultado es que, aunque hace cinco años se descargaban muchas más toneladas, el valor total de las ventas se mantuvo prácticamente igual, con unos ingresos de 13,7 millones de euros tanto en 2021 como en 2025.

Desde el sector, esta evolución se vive con preocupación, pero también como una adaptación forzada a un nuevo escenario. El patrón mayor de la cofradía de pescadores San Francisco de Vigo, Iago Soto, señala que “los últimos años la tendencia es que están bajando las capturas”. “Venimos ganando lo mismo porque aumenta el precio al haber menos oferta, los ingresos se mantienen, pero con menos kilos”, explica.

Soto describe una inquietud de fondo: “Siempre ha habido épocas de bajón y luego se recupera, pero mi sensación es que no termina de volver como antes, es una caída progresiva”. En ese contexto, menciona posibles causas como el cambio climático o la contaminación y advierte del “riesgo de que la Ría llegue a colapsar de forma progresiva, con zonas que no se recuperen”. Frente a ello, defiende un modelo basado en “pescar lo menos posible, pero productos de calidad, garantizando la trazabilidad”.

En Redondela, las mariscadoras mantienen una actividad muy limitada desde el episodio de fuerte mortandad de 2023, y desde la cofradía San Juan de Redondela, constatan que se produjo “una bajada en la actividad” de forma general en los últimos años.

Una visión similar comparte el gerente de la cofradía San José de Cangas, David Fernández, que subraya que “la disminución de las capturas es real y se ve en los datos estadísticos”. “Es una cuestión que se viene apreciando en los últimos años, motivada por distintas variables”, señala. Coincide en que el impacto se ha visto “paliado en parte por el aumento del precio”, pero insiste en que “el descenso es palpable”.

Fernández enumera factores como el cambio climático, los temporales, la menor productividad de los bancos marisqueros o los cierres por toxinas. “Son muchos factores acumulados en los últimos años, hay un declive”, resume. A su juicio, las rías “no están produciendo lo que producían”, en un escenario en el que cada vez confluyen más condicionantes sobre una actividad ya sometida a una fuerte presión.

El sector alerta de que “vamos camino de desaparecer si no lo quieren remediar”

La reducción de los kilos descargados en las lonjas y el aumento de los precios es, para el sector, el resultado de una acumulación de factores que se vienen arrastrando desde hace años. Así lo explica el presidente de la Federación de Cofradías de la provincia y patrón mayor de Bueu, José Manuel Rosas, que sitúa en ese contexto la preocupación creciente entre los profesionales de la pesca artesanal. “Hay varios factores que están influyendo en la bajada de los kilos capturados y cuando hay menos oferta y hay demanda, el precio sube”, señala.

Rosas apunta directamente a cuestiones ambientales o las reducciones de cuotas procedentes de la Unión Europea. En su opinión, el impacto de estas decisiones y de los cambios ambientales recae siempre sobre los mismos. “Somos un sector que sufre las consecuencias de todo, por contaminación o por la subida de las temperaturas del agua, que son ajenas a nosotros, hay una caída de la biomasa, se reducen las capturas, bajan las cuotas y lo pagamos nosotros”, resume.

El presidente de la Federación constata que esta situación conduce al abandono progresivo de la actividad. “Mucha gente se está yendo del sector, no anima a nadie a comprar un barco o a seguir en este mundo”, afirma.

Su diagnóstico final es pesimista. “No pinta nada bien”, reconoce, al tiempo que pone el foco en la falta de estabilidad económica como principal obstáculo para la continuidad del sector. “Al final, la gente quiere una seguridad económica, tener la garantía de sacar un salario digno en este sector, y a veces no tiene esa perspectiva, vamos camino de desaparecer si no lo quieren remediar”, concluye.

Contenido patrocinado

stats