Personas con parálisis cerebral tomaron ya las uvas navideñas

Las familias de Apamp afirman que el mejor regalo es “cuidar sin renunciar” a la vida personal y laboral. El 71,5 % de las personas cuidadoras informales son mujeres

Representantes de todos los grupos políticos participaron en el acto celebrado por Apamp.
Representantes de todos los grupos políticos participaron en el acto celebrado por Apamp. | Vicente Alonso

La Navidad ya asoma por Vigo, donde desde hace semanas se están colocando los adornos propios de estas fechas, pero además ayer hubo un colectivo que celebró la Nochevieja, con las doce uvas, sombreros rojos y espumillones en el salón de actos del Marco. La Asociación de Familias de Personas con Parálisis Cerebral (Apamp) celebró por adelantado la Navidad como una metáfora, porque quieren que llegue cuanto antes un mayor esfuerzo de las instituciones para asumir los cuidados de estas personas.

Con motivo del Día Mundial de la Parálisis Cerebral, que se celebró ayer, Apamp presentó la campaña “Cuidar sin renunciar”, impulsada por Confederación Aspace y sus entidades miembro. La campaña pone el foco en las familias de personas con parálisis cerebral y grandes necesidades de apoyo, y pretende visibilizar el impacto que los cuidados continuados pueden tener sobre la vida laboral, la economía, la salud y el bienestar emocional de quienes cuidan.

Reclaman que los cuidados sean una responsabilidad compartida entre las familias, las administraciones públicas y el conjunto de la sociedad, y reclama los apoyos necesarios para que cuidar no implique renunciar al propio proyecto de vida. La iniciativa aborda, entre otras cuestiones, la sobrecarga de los cuidados, su feminización, el sobrecoste económico y vital que asumen muchas familias y la necesidad de reforzar los apoyos profesionales, los servicios de respiro, la conciliación y los recursos especializados. Según los datos recogidos por Confederación Aspace, el 71,5 % de las personas cuidadoras informales son mujeres.

Según explican, las familias son el principal sostén de las personas con parálisis cerebral y grandes necesidades de apoyo. Con amor, compromiso y una enorme capacidad de adaptación, organizan cuidados, coordinan apoyos, acompañan en cada etapa de la vida y hacen posible que sus familiares puedan ejercer sus derechos, tomar sus propias decisiones y participar en la comunidad. Sin embargo, cuidar sigue suponiendo para muchas familias una renuncia. Renunciar al empleo, a la salud, al descanso, a la estabilidad económica o a la tranquilidad de saber qué ocurrirá cuando ya no puedan seguir cuidando.

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