Patricia Fernández: “No veía salida hasta que conté mi problema con el juego, es el primer paso”
Salud
La viguesa Patricia Fernández cuenta en un libro, “Fuera de juego”, cómo empezó y cómo pudo poner fin a su ludopatía
“No sé en qué momento pasé de jugar por ocio a tener una enfermedad que casi acaba con mi vida”. Así empieza Patricia Fernández el relato de su experiencia en el libro “Fuera de Juego” que acaba de publicar en Amazon.
¿Por qué escribió el libro? Explica que “llevaba siendo ludópata ocho años, pero hace dos años fue cuando llegué al tope. Me di cuenta de que tenía una enfermedad, lo conté en casa, fui a terapia y buscamos abogado para el tema de las deudas. Ahora que ya estoy rehabilitada y que ya pasaron casi dos años decidí escribir el libro porque cuando estuve en terapia me faltaba algo, conseguí manuales de psicología y así, pero no encontraba experiencias reales de cómo pasaron la terapia otras personas, de cómo solucionaron las deudas o cómo se metieron en la adicción. Así que decidí escribir un libro por si puede ayudar a gente que esté pasando lo mismo”.
¿Cómo empezó? Cuenta que tenía una relación “un poco tóxica, de maltrato psicológico, él no trabajaba y yo asumía todos los gastos de ir a cenar, viajes y otras cosas. No me llegaba el sueldo y empecé a pedir algún un préstamo. Una vez, estando en el ordenador, me salió un bono de prueba de un casino, lo probé y vi que ganaba 20 euros, dije qué fácil es ganar dinero por aquí, entonces poco a poco fui jugando”. Al principio, jugaba una vez al mes, pero fue a más. Iba pagando los préstamos que había solicitado hasta que llegó un punto en que pedía préstamos para apostar y fui acumulando deudas. “Mi mentalidad o la mentalidad de un ludópata es que apuestas mil para ganar dos mil, pero la realidad es que apuestas mil y pierdes cuatro mil”, apunta.
Hace dos años, llegó al límite porque tenía ya casi 50.000 euros de deuda y no encontraba salida. “Creía que la única solución era suicidarme, porque no veía salida, creía que no iba a tener apoyo porque nadie lo iba a entender”, recuerda. El mismo día que llegó al límite y que estaba pensando en “quitarme de en medio” se puso a buscar soluciones en internet y encontró un chico que había tenido adicción juego y se ofrecía a ayudar a gente que lo necesitara. Lo llamó y le hizo recapacitar. “Me contó su experiencia, cómo lo solucionó, cómo habló con su familia y me dijo que lo más importante era que se lo contara a una persona de apoyo o a un familiar y a partir de ahí buscar soluciones, porque todo tiene solución”. A partir de ahí, explica que se le “despejó un poco la cabeza” y que se lo contó a la que es su pareja actual. “Se lo tomó muy bien, me dijo que ”para problemas, soluciones", que buscaríamos un abogado para el tema de las deudas y una terapia para salir de esto".
En terapia, que realizó en la asociación Agaja, fue donde se dio cuenta de que era ludópata, porque con todo lo que había pasado no consideraba que lo fuese. “Fui consciente al escuchar a otra gente que hablaba como yo”.
¿Qué siente un ludópata? Señala que cuando ganas en el juego el cerebro genera oxitocina. “Es como cuando te dan una recompensa o un premio, luego siempre quieres esa sensación de subidón. Supongo que será como los que se drogan que tienen esa sensación y luego el cerebro siempre busca liberar esas hormonas. Quieres cada vez más y más veces al día. Eso es lo que crea la adicción”.
Patricia Fernández advierte que es fácil caer en esto sobre todo los jóvenes. “Cuando llegué a la asociación creí que iba a ser gente mayor, pero son todo gente muy joven, de 18, 20 o 25 años. Chavales que a lo mejor juegan al fútbol y luego en el vestuario hacen apuestas deportivas, o quedan para ver el partido de la Liga en el bar y también apuestan. Ahora está muy de moda, en vez de ir de fiesta quedan para jugar a la ruleta y luego siguen jugando en casa”. Añade que es fácil acceder porque solo necesitas el DNI y en los locales de juego ni siquiera te lo piden.
Para salir ve fundamental pedir ayuda, además de acudir a terapia y solucionar problemas como las deudas. Con todo, subraya que también hacer falta “mucha fuerza de voluntad y querer hacerlo, sin eso no sales”.
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