Párkinson Vigo pone biombos para atender a más pacientes

La asociación, que lleva años reclamando un nuevo local para dar servicio al aumento notable de usuarios, celebró ayer un sentido homenaje a los compañeros fallecidos

El acto se celebró ayer por la mañana ante el monumento al Párkinson que se encuentra en la plaza de la Estrella.
El acto se celebró ayer por la mañana ante el monumento al Párkinson que se encuentra en la plaza de la Estrella.

La Asociación Párkinson Vigo rindió ayer un sentido homenaje a los cinco compañeros fallecidos el último año tras luchar contra esta enfermedad. En el acto, celebrado ante el monumento dedicado al Párkinson en la plaza de la Estrella, estaban los familiares y amigos de Fernando, David, Salada, Alsina y Eulalia, a quienes agradecieron su apoyo continuo.

Era el primero de los actos programados por el Día Mundial del Párkinson, este año bajo el lema “No des nada por sentado”, al que seguirán las mesas informativas en la calle el día 11 de abril, una jornada de sensiblización el día 29 en el teatro García Barbón con una neuróloga y un especialista en ejercicio físico y salud, entre otros eventos.

El presidente de Párkinson Vigo, Ventura Oujo, destacó la elevada prevalencia de la enfermedad y aseguró que está aumentando. Los expertos aseguran que se duplicarán los casos en el horizonte de 2050 por el envejecimiento de la población. En Vigo el número de socios de esta entidad creció un 20%, entre ellas personas jóvenes recién diagnosticadas. En Galicia afecta a más de 13.000 familias.

Párkinson Vigo cuenta con ocho trabajadores que desempeñan su labor en un pequeño local cedido por el Concello de Vigo en los bajos de Rivera Atienza y en otro más que tienen alquilado. Entre los dos suman apenas 80 metros cuadrados, un espacio totalmente insuficiente para prestar los servicios de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, estimulación cognitiva, psicología o trabajo social que organizan para unos 200 usuarios. Tanto es así que han tenido que instalar biombos en la sede para poder atender a varios pacientes a la vez.

Como anécdota explican que hace poco recibieron una inspección (para comprobar la actividad que despliegan con las subvenciones) y no les quedó más remedio que atender a los funcionarios en un patio interior de Rivera Atienza porque todas las salas estaban ocupadas. “Tenemos un problema gravísimo de falta de espacio, llevamos años pidiendo ayuda a todas las administraciones pero por ahora no tenemos respuesta. Otras asociaciones tienen más suerte con la cesión de un nuevo local, tienen derecho pero nosotros también lo necesitamos”, subrayó el presidente.

Con motivo del Día Mundial del Párkinson, que se celebra el próximo día 11 de abril, piden también mayor comprensión social hacia esta dolencia. “No estamos locos ni tullidos, es una enfermedad que a día de hoy no tiene cura”.

La directora de la entidad, Rebeca Núñez, destaca que además de los tratamientos médicos que reciben los pacientes “es fundamental complementarlo con actividad terapéutica desde el minuto uno del diagnóstico y con actividad física. Es unaenfermedad neurodegenerativa y es fundamental que las capacidades que tienen se mantengan el mayor tiempo posible”.

Manuel Ogando: “Se sabe poco de la atrofia multisistémica”

Manuel Ogando fue diagnosticado de Párkinson en 2019, pero en 2020 descubrieron que en realidad tenía atrofia multisistémica, una enfermedad rara que afecta a unas 2.000 personas en España y según la estadística podría haber una decena de pacientes en Vigo. Ogando nunca dejó la asociación Párkinson Vigo, donde recibe tratamiento de logopedia. Pero dio un paso más al impulsar la asociación Atrofia Multisistémica España para visibilizar la enfermedad y lograr que haya más conocimiento entre los propios profesionales sanitarios. “Por la experiencia que tengo los neurólogos suelen tratar la enfermedad como si fuera Párkinson, pero es otra cosa. Está provocada por la misma proteína pero el efecto en las neuronas es distinto”. Los síntomas que padece son el desequilibrio, la rigidez corporal y un mareo permanente, por lo que se vio obligado a utilizar un bastón. “Soy un caso atípico, porque no es normal después de ocho años que pueda seguir caminado, creo que se debe a que nunca dejé de hacer ejercicio”.

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