La ocupación se reactiva tras el cierre temporal de hoteles por las borrascas

Vigo agiliza el arreglo de los daños causados por dos meses de lluvias en calles y viales con una inversión de más de 30 millones mientras el sector encara la Semana Santa con optimismo y como termómetro del verano

Bache en Gaiteiro Portela
Bache en Gaiteiro Portela | Vicente Alonso

Vigo y su área metropolitana comienzan a recuperar la normalidad tras un inicio de año marcado por lluvias continuas y temporales que afectaron tanto a las infraestructuras urbanas como a la actividad turística. El recién reelegido presidente de la Federación empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur), César Ballesteros, señala que algunos establecimientos llegaron a cerrar ante el desplome de visitantes, situación que ahora se empieza a corregir. Para paliar los efectos de más de 50 días de precipitaciones, el Concello, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Transportes han activado una serie de planes de reparación de calles y carreteras que supera los 30 millones de euros: unos 25 millones corresponden a inversiones municipales y el resto a actuaciones de la Xunta en la red viaria autonómica y del Ministerio de Transportes en la A52 y A55.

El Concello de Vigo ha puesto en marcha un plan extraordinario de asfaltado y mejora de aceras que abarcará 372 calles y 109 kilómetros de viales. La primera fase incluye 23 calles en barrios como Cabral, Lavadores, Zamáns, Teis, Valladares, Matamá, Alcabre, San Xoán y el centro de la ciudad, con inicio previsto para finales de primavera. Paralelamente, desde el 13 de febrero operan dos equipos diarios de reparación de baches y desperfectos, con un coste aproximado de 24.000 euros semanales, en puntos como Gran Vía, Castrelos, Urzáiz, Torrecedeira, avenida Atlántida, carretera do Vao o el entorno de Balaídos. Se suman trabajos de consolidación de muros afectados por la lluvia en Valadares, Teis y Saiáns, priorizando la seguridad de ciudadanos y trabajadores. El Concello plantea asfaltar hoy las calles Ricardo Gaitero Portela y Ponte da Veiga.

Por su parte, la Xunta de Galicia, con el presidente Alfonso Rueda a la cabeza, informaba unos días de que la práctica totalidad de las 1.150 incidencias registradas entre el 1 de enero y el 15 de febrero en la red autonómica ya fueron solucionadas, aunque continúan tres intervenciones de mayor complejidad: la reparación de un talud inestable en el kilómetro 8,5 de la PO-332, entre Vincios y Gondomar, con un coste de 700.000 euros; el aseguramiento del punto del kilómetro 11 de la AG-46 en Xalde (Moaña) tras un corrimiento de tierras, por 780.000 euros; y la reparación del talud de la AG-57 en el kilómetro 16, que requiere 110.000 euros.

En paralelo a estas reparaciones, el sector turístico empieza a mostrar señales de reactivación. Según Ballesteros, la Semana Santa se percibe como termómetro de la temporada de verano. Las reservas se realizan con anticipación, pero la mayoría son reembolsables y sin gastos, reflejando la prudencia de los viajeros ante la meteorología adversa. El sector confía en que días con buen clima impulsen la ocupación hotelera y la facturación.

Ballesteros insiste también en la importancia de eventos que movilicen turismo entre enero y junio, con campeonatos deportivos, congresos o actividades culturales, para romper la estacionalidad que limita la actividad en los primeros meses del año. Este tipo de iniciativas incrementaría el movimiento de personas y fortalecería la reactivación económica del sector, junto a los esfuerzos municipales y autonómicos por reparar los daños de los temporales.

Del aislamiento a la reconexión

Durante la peor parte de los temporales que azotaron la ciudad a principios de año, entre el 5 y el 8 de febrero Vigo quedó aislada por tren, con 150 servicios cancelados en 72 horas, obligando a muchos viajeros a buscar alternativas. La saturación del autobús como transporte complementario y los desvíos de vuelos debido a las malas condiciones climáticas provocaron incluso que los precios de los billetes aéreos se dispararan temporalmente.

Ahora, la ciudad está totalmente reconectada, pero la recuperación plena del turismo también va condicionada a la reparación de las infraestructuras. El Concello de Vigo mantiene su plan extraordinario de asfaltado y reparación de baches en 372 calles y 109 kilómetros de viales, mientras se ejecutan trabajos de consolidación de muros, rehabilitación de zonas críticas y mejoras en aceras y avenidas principales.

Paralelamente, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Transportes trabajan en la reparación de carreteras autonómicas y de alta capacidad, así como en la consolidación de taludes, garantizando que los accesos a Vigo sean seguros y fiables para vecinos y visitantes.

César Ballesteros, presidente de Feprotur, recuerda que Vigo está en ubicación privilegiado, permitiendo excursiones de un día desde la ciudad a puntos turísticos de Galicia y Portugal y demanda la concreción de la alta velocidad Vigo-Lisboa.

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