Los jóvenes impulsan el ocio nocturno en Vigo con más de 2 horas de espera en colas
Noche viguesa
El sector logra retener al público de entre 18 y 19 años, que antes “emigraba” a otros puntos del área, superando una de las temporadas habitualmente baja
El ocio nocturno vigués celebra tras dos años de pandemia que, en palabras del presidente de Apemer (Asociación Provincial de Establecimientos Musicales y Espectáculos Reglados), Carlos Rodríguez, “se está perdiendo el miedo a salir”. En una época normalmente de ‘bajón’ para el sector debido a que los jóvenes optan por desplazarse a otros municipios como Baiona o Nigrán, atraídos también por festivales de música y otros eventos, los hosteleros de la noche están sorprendidos con la recepción de la juventud viguesa en el que es su primer verano de normalidad desde la irrupción de la pandemia.
“Vigo está muy de moda”, explica José Luis Asenjo, portavoz de ocio nocturno de la Federación Provincial de Hostelería (Feprohos), que apunta que eso repercute enormemente en este tipo de negocios. “Por primera vez estamos notando que la gente se va menos durante el verano”, destaca, sobre todo, tras dos años en los que el sector estuvo gravemente tensionado a causa de las restricciones derivadas del covid.
De esta forma, con la competencia de los festivales de verano –cada vez más extendidos por el sur de la provincia–, en el sector del ocio nocturno reina la satisfacción por el gran verano que están teniendo los locales de la ciudad, en especial “las discotecas y los discopubs que trabajan desde las 2 de la mañana hasta las 6”, matiza Carlos Rodríguez. “Es la gente joven la que vemos que está saliendo más este año”, apunta el presidente de Apemer, pues los mayores de 35 todavía no han recuperado sus hábitos de consumo en el ocio nocturno anteriores a la pandemia.
José Luis Asenjo insiste en que se trata de un verano excepcional, pero otros representantes del sector como Rodríguez tienen sus miras puestas más allá: “Si se confirma esta tendencia, es un gran síntoma de cara a septiembre, octubre y las fechas de Navidad”, esto es, la ‘temporada alta’ del ocio nocturno en la ciudad. Aunque la facturación de los locales todavía no se acerca a la de 2019, desde el sector mantienen el optimismo.
Competir contra el botellón
Los usuarios de los locales de ocio nocturno este verano son, en su mayoría, los benjamines, es decir, los de 18 y 19 años. Como destaca Carlos Rodríguez, “son una generación a la que se les truncó la posibilidad de salir de noche a los 16 y 17 años por causa de la pandemia y tenían muchas ganas”.
Eso sí, discotecas y discopubs deben competir, como todos los años, con el botellón, que también atrae mucho a los más jóvenes. Pese a que es ilegal, los empresarios de la noche denuncian que ha aumentado en los últimos meses y no se explican que las fuerzas de seguridad no hagan más esfuerzos por evitarlo. “En la pandemia lo vigilaban, pero ahora hemos notado que vuelve a estar en auge”, señala el presidente de Apemer.
Colas de más de dos horas para entrar en locales
Si el ambiente en los locales de ocio nocturno en Vigo ya era muy concurrido en estos días de verano, con la celebración del festival urbano O Marisquiño este fin de semana la noche viguesa ha multiplicado su afluencia. Tanto que en algunas discotecas se registraron la pasada noche colas de más de dos horas para entrar. La fiesta se alargó hasta bien entrada la madrugada, en especial en discotecas y pubs que ofrecieron ‘afterparty’ a los asistentes a O Marisquiño. Un ambiente que irá a más tras el término del Reggaeton Beach Festival en Nigrán, al que fueron miles de jóvenes vigueses.
Preocupación en el sector por el aumento de las fiestas ilegales en verano
La competencia desleal –sobre todo a través de fiestas ilegales– en el sector del ocio nocturno es una queja histórica de los empresarios de la noche, que acusan pérdidas “millonarias” a causa de este fenómeno y este año está afectando incluso en verano.
“Cualquier bar o cafetería puede montar un ‘sarao’ como si fuera una discoteca y desde la pandemia esto se agravó”, asegura Carlos Rodríguez, presidente de Apemer, que destaca que en los últimos meses las fuerzas de seguridad han redoblado las inspecciones para evitar este tipo de intrusismo laboral. “Muchos locales trataron de cubrir nuestro mercado cuando estábamos cerrados montando fiestas y ahora lo han intentado mantener”, apunta.
“Como hay un montón de locales cerrados y muchos propietarios desesperados por alquilarlos, hemos visto que se organizan fiestas clandestinas”, señala Samuel Pousada, presidente de Fesdiga (Federación de Asociaciones Provinciales de Empresarios de Salas de Fiestas y Discotecas). “Nosotros tenemos que pagar impuestos, cumplir con todos los trámites legales y gastarnos el dinero en acondicionar el local, mientras que ellos alquilan locales abandonados, algunas veces de otra actividad que no tiene nada que ver con el ocio nocturno y montan fiestas ilegales. No puede ser así", explica Pousada, quien calcula, a grandes rasgos, que este fenómeno causa al sector pérdidas de decenas de millones de euros cada año.
Señala, además, que no sólo se perjudica a los empresarios de la noche, sino también a los clientes, pues no se invierte en la seguridad del local y, como es evidente, no se contratan seguros que cubran cualquier accidente.
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