Hoteles que aguantan en Vigo
LA TERCERA OLA DEL COVID
Aunque apenas da para cubrir los gastos, los gerentes lo prefieren a permanecer cerrados
Algunos hoteles de la ciudad todavía aguantan las embestidas de las restricciones de movilidad. Eso sí, a duras penas y sin ninguna fórmula mágica para garantizar la sostenibilidad del negocio, pues no es rentable. El cierre perimetral –y su consecuente ausencia total de turismo– obligó a que muchos de ellos decidiesen cerrar sus puertas.
"Estamos abiertos para dar servicio a las empresas que habitualmente están con nosotros. Sólo abrimos de lunes a viernes porque los fines de semana la ocupación es nula", sostiene Diego, director del Hotel Arias en calle Lepanto. Esta misma calle concentra un grupo de hoteles abiertos, en gran medida gracias a las obras tanto de Vialia como del nuevo acceso a la AP-9. Obreros y empresarios que se desplazan a la ciudad son los únicos clientes de estos establecimientos.
A sólo unos metros de la recepción del Hotel Arias, el Hotel Pantón presenta una estampa similar: el vestíbulo vacío, con pocos empleados alrededor y el teléfono completamente en silencio. Miguel Díaz, su director, indica que la ocupación "rozará el quince por ciento como mucho. Decidimos seguir abiertos porque hay que aguantar y dar servicio a los clientes que vengan. Es mejor esto que estar cerrados en vista de que no hay ningún tipo de ayudas por parte de las administraciones públicas". En este establecimiento, todavía aguantan con la plantilla que tenían antes de la pandemia: "Tenemos que hacer un esfuerzo para mantener los puestos de trabajo de todo el mundo". Díaz pone sus esperanzas en la vacuna para poder volver a funcionar como antes, aunque no cree que sea muy pronto.
Un hostal 'completo'
En la misma zona, entre los hoteles Lino y Pantón, el hostal Casais tiene colgado el cartel de completo. Aún así, tiene los mismos problemas que sus vecinos. La razón de esta paradoja reside en que el Casais es uno de los establecimientos que trabajan con los Servicios Sociales para acoger gente sin hogar, como indica uno de sus empleados, Domingo. Desde el verano, apenas recibieron turistas y sus principales clientes son los obreros que están trabajando en la zona. Al igual que sus 'vecinos', en este hostal tienen puestas sus esperanzas en la finalización de las obras para atraer público tanto de las estaciones como del centro comercial Vialia. Mientras tanto, sobreviven mientras hospedan a aquellos que los están construyendo.
"Cubrimos gastos a expensas de no cobrar"
También en la misma calle Lepanto, el Hotel Lino continúa abierto, pero con un alto precio para sus dueños: no cobrar para así cubrir los gastos. Así lo explica Benito Sanz, que dirige este establecimiento junto a su mujer. Al igual que sus compañeros, Sanz cifra su ocupación en un "quince por ciento como mucho". La mayoría de sus empleados se encuentra en ERTE y apenas un par de ellos sigue trabajando. "Los fines de semana no hay absolutamente nadie con el cierre perimetral y el toque de queda, llenamos una o dos habitaciones únicamente", señala Benito. Las esperanzas para esta pareja de hosteleros residen, a largo plazo, en la apertura del centro comercial Vialia y la nueva estación de tren y autobús, que "mejorarán mucho, sobre todo, este barrio".
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último