Los nuevos comercios buscan fórmulas para competir con la venta online

La mayoría de negocios que abren apuestan por servicios, productos diferentes y una atención personalizada

Elena Pérez, responsable de la tienda Big Boy, en López Mora.
Elena Pérez, responsable de la tienda Big Boy, en López Mora. | Jorge Santomé

Los nuevos negocios del comercio vigués están optando por diferenciarse con propuestas de productos y servicios que no pueden encontrarse en las plataformas de venta online, convertidas en el principal competidor del sector. Así, mientras los comercios tradicionales bajan la persiana en las calles de Vigo, los locales que reabren lo hacen con modelos centrados en la especialización y la atención directa al cliente, como salones de uñas, estudios de tatuaje, servicios tecnológicos o tiendas con productos muy concretos que requieren asesoramiento. La apuesta por cubrir necesidades específicas que no encuentran respuesta en internet marca gran parte de estas nuevas aperturas.

Es el caso de la tienda Big Boy, en López Mora, especializada en moda masculina de tallas grandes y abierta en octubre del pasado año. Su responsable, Elena Pérez, explica que detectó una demanda no cubierta tras años trabajando en el sector. “Llevo muchos años trabajando en moda de chico y veía que venían muchos hombres grandes, tanto jóvenes como mayores, pero no tenían ropa decente, moderna, que no fuera muy de abuelo o muy cara”, señala.

Según cuenta, esta clientela recurría habitualmente a internet, aunque con dificultades. “La mayoría compraba online, pero al no poder probar tenía que estar cambiando continuamente, se desesperaban y no encontraban un sitio en el que además se sintieran cómodos”, afirma. Frente a eso, su propuesta se basa en la atención personalizada y un espacio adaptado: todas las prendas van desde la talla XXL hasta la 8XL y cuenta con probadores amplios. “Aquí se sienten uno más, vienen y preguntan dónde están las tallas grandes y les digo que es toda la tienda, no están acostumbrados”, explica.

Aunque no descarta incorporar la venta online en el futuro a su propio negocio, subraya las limitaciones del canal digital en este segmento que justo la llevaron a abrir esta tienda. “No es fácil comprar en ciertas tallas, hay muchos tipos de cuerpo y hay que probar mucho”, apunta. El retorno de los clientes, añade, está siendo positivo: “Tengo un feedback maravilloso, hay clientes que me piden que no cierre nunca”.

“Medimos el pie para el calzado, el online no lo puede ofrecer”

También en el ámbito del calzado, Anima Barefoot abrió hace algo más de un mes en la calle Álvaro Cunqueiro con una propuesta centrada en este tipo de calzado denominado respetuoso, un producto que, por sus características, requiere asesoramiento y prueba en tienda.

El modelo de negocio se apoya en la atención personalizada. “El barefoot exige medir el pie y probar el calzado, algo que el comercio online no puede ofrecer. Cada pie es diferente y lleva un trabajo en sí para que no haga daño”, explica su propietaria, Estela Zarandón. Además, en el caso de los adultos, la compra implica un proceso de adaptación. “Muchos vienen de usar zapato convencional y tienen que hacer una transición, les explicamos cómo hacerlo para evitar lesiones, porque al ser flexible empieza a trabajar la musculatura del pie”, señala.

Zarandón indica que la idea surgió de una necesidad personal vinculada a esa falta de espacios especializados. “Era usuaria de barefoot y con mi hijo no encontraba en Vigo un sitio donde se pudiera probar bien. Pensé que si yo tenía esa necesidad, más gente también”, afirma.

Estela Zarandón, de la zapatería Anima Barefoot en la calle Álvaro Cunqueiro.
Estela Zarandón, de la zapatería Anima Barefoot en la calle Álvaro Cunqueiro. | Vicente Alonso

“Abrir una tienda es algo nuevo, aprendo todos los días”

El relevo generacional es uno de los grandes retos del sector. Muchas tiendas tradicionales cierran al no tener continuidad. Pero en el caso de estas nuevas emprendedoras, esta es su primera experiencia abriendo un negocio. Elena Pérez, de Big Boy, gestiona el negocio en solitario. Explica que había trabajado de cara al público pero nunca había llevado su propia tienda y reconoce que requiere aprendizaje. “Lanzar la tienda es algo nuevo, estoy aprendiendo todos los días, la atención al público la conozco, pero la parte de gestión es distinta”, indica.

Estela Zarandón, de Anima Barefoot también reconoce las dificultades de iniciar un negocio desde cero. “Es muy complicado, nadie te ayuda y al principio las marcas no se fían de ti”, apunta. También muestra su preocupación por la entrada de grandes empresas en este nicho. “Ahora que el barefoot está llegando a marcas más importantes, existe el miedo de que el pez grande se coma al pequeño. Ya salen productos que se venden como barefoot pero no lo son”, advierte.

Con un negocio reciente y sin respaldo económico externo, Zarandón asume el riesgo. “Parto de cero, sin colchón económico. Es la oportunidad que tengo y me lo juego todo”, concluye.

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