El comercio se estanca con 400 aperturas y cierres el año pasado

El tejido local afronta un escenario de equilibrio aunque sin crecer tras la pandemia, el auge de plataformas online y con la amenaza de más cierres por la falta de relevo generacional

Un comercio local con un cartel de liquidación en el escaparate.
Un comercio local con un cartel de liquidación en el escaparate. | Vicente Alonso

La imagen de locales cerrados o con carteles de liquidación por cierre es habitual en numerosas calles de Vigo en los últimos años. No existe un registro exacto del número de comercios que abren y cierran cada año en Vigo. Sin embargo, los datos de altas y bajas en el impuesto de actividades económicas del comercio minorista permiten aproximarse a esta evolución. El año pasado se contabilizaron 389 bajas de actividades económicas de comercio en el municipio, una cifra que se compensó con 407 altas.

El balance refleja una ligera subida, pero también un escenario equilibrado, con un volumen de cierres similar al de nuevas aperturas tras una época de numerosos cierres tras el covid y con el auge de las grandes plataformas online. Algunos de estos bajos comerciales reabren con nuevos negocios, pero otra parte están siendo reconvertidos en viviendas, impulsados por la demanda residencial en la ciudad.

El presidente de la Federación Provincial de Comercio, Iván Iglesias, describe la situación como un período de “estancamiento”. Advierte de que uno de los principales problemas es la falta de relevo generacional, que provoca el cierre de negocios sin continuidad. “Muchos negocios cierran y no los coge nadie”, confirma.

Según explica, esta situación afecta especialmente al comercio tradicional. Sectores como el textil, las ferreterías o las zapaterías reducen su presencia en la ciudad ante la falta de sucesión. En este contexto, estimaciones del sector apuntan a que en Vigo habría más de 5.000 pequeños negocios próximos a la jubilación sin relevo garantizado.

Las administraciones buscan fórmulas para facilitar la continuidad de los negocios. La Xunta impulsa iniciativas como el Bono Remuda, destinado a favorecer el relevo generacional. El año pasado benefició a una treintena de autónomos en la provincia, de los que alrededor de la mitad correspondieron a Vigo. También estudia vías de colaboración con la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, que plantea incentivos económicos para los emprendedores y para los que se jubilan y contraten a jóvenes.

Los inmigrantes abren cada vez más tiendas en Vigo

Además de la falta de relevo, el sector afronta además la competencia de las grandes plataformas de venta online, señaladas como uno de los principales factores de presión. A ello se suma un contexto marcado por varias crisis en los últimos años, como la pandemia de la covid o los conflictos internacionales en Ucrania y Oriente Medio, que han derivado en un aumento de costes y una reducción de la capacidad de compra. “El coste de la vida sigue alto. Los costes suben, hay que incrementárselo al producto y eso repercute en las ventas”, apunta Iglesias.

Frente a estos cierres, Iglesias constata que predominan emprendedores que impulsan otro tipo de actividades. “Cada vez hay más tiendas tecnológicas, de servicios o vinculadas a la estética”, indica. Un cambio que se traduce en una mayor apuesta por negocios especializados y diferenciados, orientados a cubrir nichos concretos de demanda, precisamente para diferenciarse de las plataformas online.

En este cambio de perfil, gana peso el emprendimiento de personas de origen extranjero. Iglesias señala que una parte relevante de los nuevos negocios están impulsados por inmigrantes. “Los que abren ahora suelen ser gente emprendedora que viene de fuera”, indica. Según explica, este colectivo está detrás de una parte significativa de las nuevas actividades. Gente sobre todo de Sudamérica o de Europa del Este, que llega con la perspectiva de montar un negocio y se lanza a ello.

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