“Los niños no pueden salir al patio por la casa ocupada”

Los vecinos de Cabral afectados por la ocupación ilegal de una vivienda piden a las autoridades pertinentes que actúen ante la “escalada de violencia” de estos inquilinos

Algunos de los vecinos afectados, delante de la casa ocupada ilegalmente por un grupo de politoxicómanos.
Algunos de los vecinos afectados, delante de la casa ocupada ilegalmente por un grupo de politoxicómanos. | J.V. Landín

La zona de Fontiñas, en el barrio vigués de Cabral, ha perdido toda la tranquilidad y la seguridad. Así lo lamentan sus vecinos, que presentaron en mayo de este mismo año una denuncia en Comisaría contra el grupo de politoxicómanos que ocupa ilegalmente una de las casas desde hace ya más de un año.

Estas personas, cuenta la portavoz de los afectados, irrumpieron en la vivienda deshabitada del número 8 de la calle Fontiñas de Arriba en septiembre de 2024 y su presencia se hizo notar “a las dos semanas de que se colaran dentro”, ya que se ‘engancharon’ a la luz de contadores privados de las casas colindantes e incluso “algunos vecinos llegaron a encontrarse a toxicómanos dentro de su propiedad”.

Con todo, los residentes de la zona aguantaron meses hasta comenzar con las acciones legales. Meses en los que tuvieron que soportar, entre otras cosas, los ya mencionados enganches a contadores privados –ahora están ‘enganchados’ al alumbrado público, según explica la portavoz–, el ruido de un generador de gasolina encendido noche y día durante muchas semanas, fiestas constantes una vez cae la noche que derivan en peleas, basura lanzada hacia sus casas… Además, los vecinos denuncian que en la casa entra mucha gente, presumiblemente para comprar droga, que se va a los pocos minutos.

Todo ello ha provocado que los residentes de la zona de Fontiñas vivan ahora con miedo e inseguridad: “Los niños no pueden salir a su patio porque están jugando y de repente se pueden escuchar gritos y peleas o pueden lanzarles latas y botellas, que nos las encontramos constantemente tirados en nuestros jardines”, advierte la portavoz, que lamenta que esta situación está causando “un importante deterioro en el barrio” y que “los niños estén comenzando a normalizar ciertas conductas que viven constantemente y que no son para nada normales”.

Hasta el momento, y pese a que ya lo han puesto múltiples veces en conocimiento de las autoridades, la única medida tomada contra este grupo de personas fue cortarles el suministro de agua a través de una intervención de Aqualia para prevenir que se volviesen a enganchar ilegalmente. “Nosotros no hemos visto ningún avance y en cuanto a los dueños de la casa ocupada ilegalmente saben lo que está ocurriendo y entendemos que han tomado acciones legales”, expresa la portavoz.

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