Neurología pide refuerzos ante la “revolución” de nuevos fármacos
Los medicamentos anti-amiloide frenan la progresión del Alzheimer en fases iniciales, con lo que el paciente vivirá más años sin estar en una situación de dependencia y con mejor calidad de vida
La Sociedade Galega de Neuroloxía, que preside el vigués José Ramón Lorenzo, celebró esta semana en Afundación la sexta Reunión de Demencias, con ponentes de primer nivel en España y unos 80 profesionales inscritos. Además de analizar las novedades en el diagnóstico y el tratamiento del Alzheimer, y de repasar otras demencias como la frontotemporal, la afasia progresiva o la de cuerpos de Lewy, los neurólogos pusieron sobre la mesa el escenario que se avecina cuando el Ministerio de Sanidad apruebe el uso de los nuevos fármacos anti-amiloide. No curan y no revierten la enfermedad de Alzheimer, pero sí van a frenar su progresión en estadios iniciales, con lo que el paciente podrá vivir más años sin estar en una situación de dependencia y con mejor calidad de vida para él y su entorno, sin contar el ahorro en los costes de la dependencia. “Estos tratamientos suponen una revolución asistencial”, asegura la neuróloga especialista en demencias de A Coruña y vocal de la sociedad, Celia Pérez Sousa. No se refiere solo a los efectos que tendrán sobre la enfermedad, sino a todo lo que implican estos tratamientos, que debe seguir unos protocolos, deben ser administrados por vía intravenosa en el hospital de día, requieren un seguimiento con resonancias, un estudio genético y el uso de biomarcadores, de tal forma que “pondrán patas arriba los servicios de Neurología”.
Estos medicamentos ya fueron aprobados por la Agencia Europea del Medicamento y solo falta que los apruebe el Ministerio de Sanidad.
Celia Pérez explica que “los neurólogos que llevamos muchos años hemos visto a pacientes que llegaban en fases iniciales, todavía con mucha capacidad y muy activos, pero al cabo de 7, 8 o 9 años había progresado tanto su deterioro, con mucha necesidad de ayuda y problemas de conducta, que pasaban a necesitar una residencia y tenían familias con un síndrome de sobrecarga que acababan también enfermas. Si tenemos algo que nos mantenga más tiempo a los pacientes en fases iniciales es muy importante”.
En Galicia se estima que más de 70.000 personas padecen algún tipo de demencia, y entre ellas el Alzheimer es la causa más frecuente, con alrededor del 60% de los casos. Se sabe también que más de la mitad de los casos podrían no estar diagnosticados, de ahí el interés por los nuevos avances en la detección de esta dolencia.
Estas enfermedades afectan al 12,5% de los mayores de 65 años y hasta al 31% de los mayores de 85, cifras que seguirán creciendo debido al envejecimiento de la población, según apuntan los especialistas.
En Galicia el Cunqueiro cuenta con una unidad de demencias, mientras en otros hospitales funciona una consulta monográfica con neurólogos expertos.
Diagnósticos con pruebas analíticas y radiológicas
Uno de los pilares de la reunión fue el repaso a las nuevas herramientas para el diagnóstico del Alzheimer, que hasta hace unos años era puramente clínico y basado en los síntomas. A día de hoy el trabajo de los neurólogos sigue siendo principalmente clínico, con una exploración muy laboriosa y entrevistas con el paciente y los familiares. Sin embargo, ahora disponen de herramientas, como los análisis de sangre o el análisis de líquido cefalorraquídeo usando distintos biomarcadores, la resonancia o el PET que confirman su diagnóstico y aclaran por ejemplo si esa pérdida de memoria era un simple olvido, un síntoma de estrés o un principio de Alzheimer, explica la doctora Pérez.
Otro de los bloques de la reunión se dedicó a las otras demencias que ven en consulta y de las que se habla menos por el gran protagonismo que tiene el Alzheimer, al que se han dedicado muchos esfuerzos en el diagnóstico y en la búsqueda de soluciones terapéuticas. Sin embargo, también son frecuentes la demencia frontotemporal, que se puede confundir con trastornos psiquiátricos, la demencia de cuerpos de Lewy que al principio se parece un poco al Alzheimer o al Párkinson, o la afasia progresiva.
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