“Nací y viví en un faro, casi tocaba las Cíes"

Genaro se quedó encerrado en la baliza restaurada cuando aún estaba en funcionamiento

Genaro, junto al faro restaurado donde un día se quedó encerrado.
Genaro, junto al faro restaurado donde un día se quedó encerrado. | Atlántico

Cada uno de los ocho fareros que ayer fueron homenajeados por el Puerto tienen decenas de anécdotas que contar. Durante su dilatada trayectoria algunos llegaron a vivir en los faros, una experiencia que Genaro Juan José Papín Canosa describe como “maravillosa”. Su caso es algo especial, porque él se quedó encerrado en la baliza ahora histórica donde ayer fue descubierta la placa y además, nació en un faro. Lo suyo, dice, fue tradición familiar.

Según explica, estuvo más de cuarenta años ejerciendo esta profesión, y los últimos veinte en la Ría de Vigo. “Primero viví en el faro donde nací, en Fisterra, y después con mi mujer y mi hija en Cabo Estai. Te levantabas y parecía que tocabas las Cíes", cuenta. Sobre el encierro, una anédota recordada por el presidente del Puerto y que hizo sonreír a los presentes, no fue el único. En aquella ocasión, “estaba arreglándolo y la puerta se cerró por dentro y después no era capaz de abrir. Comencé a dar golpes con un destornillador y me escuchó un trabajador, fue a buscar una herramienta y conseguimos hacer palanca”. Otra vez, le ocurrió en el faro de A Guía, “ahí me encerraba por dentro porque a esas horas y por allí no era muy seguro. Cuando quise salir, la llave no abría, así que salí a la ventana y había una parejita, les tiré las llaves y me abrieron por fuera”, recuerda con una sonrisa.

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