Del mundo a Vigo por el idioma

Universidad

Belal, Sheroziy y Mauro, tras aprender español en el Centro de Linguas, estudian en la ciudad mientras persiguen los sueños con los que salieron de Egipto, Uzbekistán y Filipinas

Sheroziy Khojimatov y Belal Ghoneimy, en el pasillo de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UVigo.
Sheroziy Khojimatov y Belal Ghoneimy, en el pasillo de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UVigo. | Jorge Santomé

El curso LCA (Lengua, Cultura y Adaptación) que imparte el Centro de Linguas de la Universidad de Vigo deja cada año nuevos ‘vigueses de adopción’ que llegan para aprender el idioma y se quedan a estudiar sus respectivas carreras. Dos ejemplos muy claros de esto son el egipcio Belal Ghoneimy y el uzbeco Sheroziy Khojimatov, estudiantes de Ingeniería de Telecomunicaciones y ADE, respectivamente, que el año pasado llegaron a la ciudad sin saber el idioma y hoy se desenvuelven como cualquier otro ciudadano gracias a esta experiencia de Campus Spain.

Belal salió de Egipto con la idea de entrenar y poder convertirse en un luchador de MMA (artes marciales mixtas) profesional, algo que podría lograr más facilmente desde Europa que desde el continente africano, aunque él asegura que estudiar Teleco es “mi plan A, es lo que nos inculcan en Egipto”. Así, prioriza los estudios mientras persigue su sueño y lo hace desde una ciudad que le cautivó: “Vigo es muy tranquila, me gusta más que Madrid, por ejemplo, no me gustan las ciudades grandes”.

Para este joven egipcio, una de las diferencias más llamativas entre su ciudad natal y Vigo es “que allí no hay semáforos”. Además, apunta que la gente aquí “es un poco más cercana, sobre todo con sus amigos”.

Por su parte, Sheroziy emprendió el rumbo desde Uzbekistán con el sueño de convertirse en jugador de fútbol profesional. Poder estar en una ciudad como Vigo ya le ha sido útil de cara a su futuro: “He podido jugar en el Celta Academy y ahora estoy entrenando para mejorar”. Sobre la diferencia entre su país natal y lo que ha podido vivir en Vigo, señala que le llama la atención “lo diferente que es la ropa que se lleva por la calle en los dos países”, así como “los hábitos y las diferencias culturales” que existen y que le costó comprender al principio.

Aprender español fue “un poco difícil” para estos dos jóvenes, que hablan dos idiomas muy diferentes. Pero cuentan que lo más importante para dominar el idioma es “salir a la calle y hablar con gente”, ya que “las clases te dan la base, pero eso no lo es todo, cuanto más te comunicas en español con otras personas se hace más fácil”.

"Aún no he podido volver a mi país desde que vine"

Mauro Motos es un joven filipino que llegó hace cinco años a Vigo para realizar el curso LCA del Centro de Linguas de la UVigo. Gracias a ello pudo, primero, matricularse en el grado de ADE –que finalmente dejó– y, luego, hacer un ciclo superior de Asistencia a la Dirección, del que se acaba de graduar.

Él asegura que está “muy feliz” en la ciudad y que la experiencia desde que llegó ha sido “genial”. Todo ello a pesar de que “no he podido visitar mi país desde que llegué, pero no lo he echado tanto de menos porque estoy contentísimo en Vigo”. Cuando salió de Manila, Mauro llevaba un año jugando al billar y desde entonces ha cosechado el campeonato de Galicia, el campeonato de España –como parte de la selección gallega– y el campeonato de Portugal a nivel semiprofesional.

Este joven filipino cuenta que “mis padres siempre me dijeron que tenía un don para aprender idiomas”, así que el español no fue un gran reto para él. Asegura que le encanta Vigo, donde quiere quedarse, “porque hay un poco de todo y muy equilibrado: ni muchos edificios ni demasiada naturaleza”.

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