Mujeres científicas: un ‘cuello de botella’ hacia el mundo laboral

Una exposición itinerante con el testimonio de una veintena de investigadoras de UVigo y Aimen trata de inspirar a las jóvenes

Xanel Vecino y Lorena Freire, en uno de los laboratorios de la Escuela de Ingeniería Industrial de la UVigo.
Xanel Vecino y Lorena Freire, en uno de los laboratorios de la Escuela de Ingeniería Industrial de la UVigo. | Lucía Expósito

Aunque las mujeres son la mitad de la población humana, todavía hay sectores en los que ellas están notablemente infrarrepresentadas. El que más lo nota, y donde más esfuerzos se están haciendo para remediarlo, es el llamado campo STEM (siglas inglesas de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En algunos grados de la UVigo de la rama de Ingeniería, la proporción de mujeres es tan baja como el 20%.

A pesar de estos datos tan bajos –que ya han incrementado poco a poco en los últimos años y siguen haciéndolo–, como apunta Lorena Freire, investigadora sénior de Aimen, donde las mujeres científicas se están encontrando más trabas es a la hora de iniciarse en el mundo laboral: “Hay como un cuello de botella una vez sales de la universidad. Cuando hice la carrera, uno de cada cinco alumnos en mis clases éramos chicas y ahora la proporción está en uno de cada tres, pero en el mundo laboral la proporción de mujeres apenas ha subido desde entonces”.

Lorena es una de las 27 mujeres cuyo testimonio se recoge en la exposición itinerante “Mulleres científicas”, promovida por la Universidad de Vigo y Aimen con motivo del Día Internacional de la Mujer, y que ayer llegó a su último destino, la sede ciudad de la Escuela de Ingeniería Industrial, tras haber pasado por la sede campus y la Escuela de Minas. Ella y la investigadora del Cintecx Xanel Vecino presentaron la muestra a los alumnos de Torrecedeira con un pequeño acto en el que resumieron sus trayectorias profesionales y resolvieron cualquier duda que estos pudieran tener sobre la carrera investigadora, animándolos a “descubrir las puertas que nos puede abrir la Universidad”, como apuntó Vecino durante su intervención en el vestíbulo de la Escuela.

Xanel, que además de ser investigadora Ramón y Cajal en el Cintecx también es subdirectora de Alumnado en la Escuela de Ingeniería Industrial de la UVigo, comenta que, aunque las ingenierías son carreras “bastante masculinizadas”, ella nunca sintió la presión o los prejuicios de ser una mujer que se dedica a estudiar e investigar en materias STEM “salvo en ocasiones muy puntuales como la de algún alumno que tenía alguna reticencia a que su tutora del TFG fuese una mujer”. Por eso dedica una parte importante de su tiempo a hacer labor de divulgación, no sólo para acercar el trabajo de los investigadores a la sociedad, sino también para despertar vocaciones entre las niñas jóvenes que puedan tener algún interés en este tipo de carreras: “Los niños por lo general suelen ser más echados hacia adelante en estos asuntos, mientras que ellas tienen más dudas y se muestran un poco más retraídas, de ahí la importancia de hacer este tipo de divulgación”, expresa la investigadora.

Un mundo ‘de hombres’

“Yo en ningún momento me planteé que las carreras de ciencias fuesen de hombres o más dirigidas hacia los hombres, pero sí que es cierto que cuando entré en el mundo laboral, sobre todo en el campo de la construcción, que es en el que más me muevo, suelo ser la única mujer en las reuniones de consorcio, por ejemplo”, indica Lorena Freire.

Es ahí donde esta investigadora de Aimen más aprecia el “cuello de botella” que sufren las mujeres que estudian carreras STEM cuando se asoman al mercado laboral. De hecho, Freire recuerda que en los comienzos de su trayectoria profesional –hace unos 20 años–, se encontró con episodios inexplicables como que las empresas cuyas fábricas visitaba no le podían proporcionar equipos de protección individual (epis) porque sólo tenían protecciones de tamaños adecuados a los cuerpos de los hombres: “Ahora por suerte ya no pasa, pero durante un tiempo tenía que llevarme yo mis propios epis de casa cuando iba a alguna empresa”, añade la ingeniera viguesa.

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