Muere Antón Pulido, un nombre propio del arte contemporáneo
El velatorio tiene lugar este sábado en la sala 8 de Vigo Memorial, donde a las 18.30 horas se celebrará el funeral con la posterior incineración
El artista Antón Pulido falleció por la mañana en un hospital vigués, donde llevaba ingresado quince días tras sufrir un derrame cerebral. El próximo día 26 cumpliría 82 años. Aunque nació en la localidad ourensana de Amoeiro, era habitual verlo paseando por la avenida de Camelias, donde residía y tenía su taller. Solía tomar un café en alguna de las terrazas de la Praza da Independencia, acompañado de sus hijos y nietos.
Desde ayer por la tarde, sus restos son velados en Vigo Memorial. Ante el gran número de llamadas recibidas preguntando por el difunto, los responsables del tanatorio decidieron instalarlo en la sala de mayor tamaño, la número ocho. Allí estará hasta este sábado, a las 18:30 horas, en que tendrá lugar el funeral para su posterior incineración.
Tras toda una vida de dedicación al arte, se convirtió en un pintor de referencia. Su obra está presente tanto en museos como en colecciones privadas. En la ciudad viguesa, se encuentran piezas en el fondo municipal de arte de Vigo (CMAG), expuesta actualmente en Casa das Artes, y en la colección de Afundación, declarada de Ben de Interese Cultural. Además, diseñó las portadas para publicaciones y carteles, entre ellas las portadas conmemorativas del 25 y 30 aniversario del periódico Atlántico. En 2015, con una ampliación en 2016, proyectó una de las piezas de la que se sentía más orgulloso, la Praza das Apertas, en el cruce de Peniche (entre Pi y Margal y López Mora). Siempre mostró su satisfacción con esta intervención, dentro del programa municipal "Vigo, cidade de cor". Ideó desde su trazado urbanístico hasta la decoración de sus muros con su inconfundible estilo expresionista. "É un lugar para favorecer a comunicación entre a xente", solía decir.
Desde su primera exposición, en el Museo de Ourense en 1971, comisariada por Ferro Couselo, mostró su pintura en numerosas ocasiones, incluyendo montajes internacionales en China, Corea o Italia. Con todo, destacan dos retrospectivas: En 2013, en el Museo de Pontevedra y al año siguiente, en 2014, en la sala expositiva del teatro García Barbón, organizada por la Obra Social de Abanca por el 50 aniversario en el mundo del arte. Pulido era asiduo de los actos culturales de la ciudad, miembro en colectivos como los Premios da Crítica de Galicia y participó activamente con la programación del grupo de ourensanos afincados Vigo. Estaba totalmente integrado en la urbe, pero nunca olvidó sus orígenes en Amoeiro.
En su trayectoria profesional se entremezclan la docencia, los cargos de responsabilidad política y la actividad artística. Fue profesor de dibujo en el IES Álvaro Cunqueiro (Coia 4), director xeral de Cultura con Manuel Fraga en la presidencia de la Xunta, y le correspondió poner en marcha el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), siendo su primer director de 1993 a 1994 hasta la llegada de Gloria Moure.
Siempre afable, aunque con un carácter fuerte, en todo momento estaba dispuesto para participar en iniciativas que considerase justas. Una de las últimas reivindicaciones que firmó fue la solicitud de la llegada del ferrocarril a Mondariz.
Acompañó el talento con una entrega encomiable al trabajo. Su esfuerzo y su obra fue reconocida con numerosos galardones: en 2006 es nombrado Vigués Distinguido; en 2008, Fillo Predilecto de Amoeiro; le otorgan el Premio de la Crítica en 2014 y en 2024; en 2015, el Premio Trasalba; asimismo, el Instituto de Estudos Carballiñeses le hace entrega del Ágora de Orcellón en 2018 y la Xunta le nombra Premio da Cultura das Artes Plásticas en 2021.
Con Bieito Ledo formó un tándem creativo desde la editorial Ir Indo que marcó la estética de la cultura gallega. Ledo y Pulido fueron amigos desde que coincidieron en el Seminario durante la juventud. Ninguno siguió la carrera religiosa, pero sus caminos nunca se separaron.
“Tento que a miña pintura trasmita vibracións positivas”
Con motivo de su distinción con el Premio da Cultura Galega en 2021, Antón Pulido visitó el set de Atlántico TV para hacer repaso a toda su trayectoria. Durante la entrevista reconoció la importancia que para él tenía el color, del que aseguraba “define a un pintor. (…) O meu carmesí na obra máis abstracta, encántame”. Afirmó que con su obra busca una reacción positiva, “tento que a miña pintura transmita vibracións positivas”.
Al preguntarle sobre qué asignatura le quedaba pendiente, el artista reconoció que “non reparei se me queda algo. Sempre pintei porque me gusta pintar; de mozo retrataba aos camiñantes da aldea (…). Os meus primeiros cadros tanto en Amoeiro como na Serra da Matiñá amosa o meu gusto por pintar a paisaxe galega”.
Sobre su relación con el arte, lo tenía claro: “A vida é un camiñar que se vai facendo dende pequeno, unha travesía, e a miña sempre estivo relacionada co mundo da cultura, e co da música e o das artes, tanto escultura como gravado, mesmo da poesía”.
Hace cinco años, en el momento de esta conversación, Pulido trabajaba en su taller, en cuadros grandes, de 6 u 8 metros. “Estou moi contento con esta produción, xurdíu do parón da pandemia, que os pintores veunos ben como xornada de traballo”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
squash/abierto de egipto
Marta Domínguez cayó en primera ronda ante la egipcia Moataz
trail entre pontes
Correr y respirar en Beade
EUROPA LEAGUE
La ‘Vecchia Signora' regresa a Vigo