Mesas, cartas y sombra, el antídoto contra la soledad en As Travesas
Cientos de mayores acuden todos los días del verano a un tramo del parque de Castelao, para el que piden una ampliación
Cientos de personas mayores y también algunos jóvenes llenan a diario las mesas y sillas de piedra situadas al inicio de la Avenida de Castelao, muy cerca de la plaza del Emigrante, en el corazón de As Travesas. Acuden principalmente por las tardes pertrechados con tapetes y juegos de mesa para pasar el rato con las cartas, el parchís o el dominó bajo la sombra que proporcionan un grupo de árboles. Compiten por el juego anotando los resultados en un papel, pero también surgen charlas animadas y todo tipo de bromas. Matan el tiempo de la mejor manera posible. La ocupación del parque es del 100% en verano, incluso con “lista de espera” porque son mesas contadas y no absorben toda la demanda, pero también van en invierno si el tiempo lo permite porque “la casa te cae encima” explica Maricarmen. Para muchos es el mejor momento del día. Buena parte de los usuarios confiesan que viven solos y que hicieron amigos gracias a este pequeño parque. Tienen su grupo de “conocidos”, no les gusta la palabra “pandilla”.
Lisa es del barrio de As Travesas y asegura que este espacio “es una maravilla, aunque nos vendría bien que hicieran un cierre junto a la carretera porque pega el aire". Explica que “la mayoría nos conocimos aquí, incluso antes de que existiera el parque. La plazoleta (del Emigrante) reúne a mucha gente, cuando hay bancos nos sentamos y charlamos. Antes de la pandemia éramos más, hacíamos meriendas todos los días aquí, pero eso se acabó”. Lisa estaba sentada en una mesa con otras ocho personas, todos mayores que viven solos.
Los usuarios consideran que harían falta más mesas y sillas para dar cabida a todo el mundo. En verano se suman personas que vienen de fuera y también grupos de jóvenes con más gana de fiesta que de jugar a las cartas. También ven imprescindible que la ciudad tenga más espacios de sombra. "Hay que limpiar esto y poner más árboles”, señala Antonia. Otras personas piden que se arregle el cuarto de baño que hay en la zona.
Carmen tiene 84 años y va todos los días a las cuatro de la tarde para jugar al tute con amigos con los que tiene mucha complicidad. Le llaman “la jefa” por su carisma. Algunos compañeros vienen de Coia, de la calle Coruña, de Torrecedeira o la Florida. Pasan la tarde y luego van a casa a ver “Pasapalabra”. A la pregunta de qué necesitarían para su tiempo libre, responden que “alegría, que nos den alegría” y más sitios a los que ir.
A la pregunta de qué harían si no existiese el parque, Higinio responde que “mirar o ir a la playa”. Hay también grupos de jóvenes del barrio que hacen quedadas para participar en juegos de mesa y que reclaman espacios similares al aire libre en otros puntos de la ciudad.
En Vigo hay 17.000 personas mayores que viven solas y se calcula que unas 8.000 sienten soledad no deseada, según un estudios realizado por las universidades de Vigo y Coruña.
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