Los médicos secundan una huelga de cinco días que paraliza la sanidad

Sanidad

Es la quinta convocatoria estatal por sus condiciones laborales y prevén una semana de paro al mes hasta junio

La huelga de facultativos obligó a suspender numerosas consultas, cirugías y pruebas en el Cunqueiro y en el resto de dispositivos sanitarios del área.
La huelga de facultativos obligó a suspender numerosas consultas, cirugías y pruebas en el Cunqueiro y en el resto de dispositivos sanitarios del área. | Vicente Alonso

Los médicos iniciaron una semana de huelga por la sobrecarga de trabajo que padecen y para reclamar mejoras en sus condiciones laborales. No se sienten representados en el anteproyecto de ley de Estatuto Marco pactado entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos CCOO, UGT, CSIF y Satse.

Decenas de pacientes vieron ayer aplazadas sus citas para una cirugía, una consulta o una prueba. En la última huelga, de dos días en enero, se pospusieron 103 cirugías, 3.542 consultas de hospital y 2.855 en Primaria, y 339 pruebas.

Esta es la quinta convocatoria de paros a nivel nacional y es también la más larga: se prolonga hasta el viernes y están convocadas otras tres semanas de huelga (del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio). En Galicia, Vigo fue el área sanitaria con mayor seguimiento de la protesta. El Sergas cifró la participación en los hospitales de Vigo en un 27%, pero los sindicatos convocantes, Simega (CESM) y O'Mega, lo elevaron al 85% porque no cuentan servicios mínimos o ausencias.

Los facultativos celebraron a mediodía una concentración a las puertas del Cunqueiro al grito de “no es vocación, es explotación”, y marcharon hasta la rotonda del hospital bajo la lluvia y con pancartas en las que se podía leer: "si no estamos en la mesa, somos el menú" o “pola nosa sanidade, estatuto médico”.

Explican que el sistema sanitario “ya no puede dar respuesta”, porque los médicos están agotados. “Estamos viendo a muchos más pacientes de lo que nos corresponde y eso implica que no podemos hacerlo bien. Las listas de espera crecen y el sistema está en riesgo”. Catalina Fernández, de Médicos Unidos por sus Derechos, señala que les obligan a trabajar de una forma que no se permitiría en el Estatuto de los Trabajadores y que también afecta a la conciliación familiar. “Hacemos nuestra jornada ordinaria, pero a mayores nos exigen una jornada complementaria (guardia) mientras para el resto de trabajadores las horas extras son voluntarias. El Estatuto de Trajadores fija un máximo de 80 horas extras al año, nosotros hacemos 1.500 obligatorias y nos las pagan muy por debajo de la hora ordinaria. Después de una guardia, descansamos un día y al siguiente volvemos a la jornada ordinaria, otros colectivos que hacen guardias de 24 horas descansan varios días después”. Las consecuencias son que trabajan agotados, con el riesgo que conlleva para el paciente. “Todo lo que hacemos implica una responsabilidad civil y penal, la vida de esa persona están en tus manos”.

La sobrecarga no se limita a las guardias, sino también a la jornada ordinaria. Señalan que si las sociedades científicas recomiendan atender a ocho pacientes cardiopatológicos complejos en una mañana, en su agenda pueden llegar a 20 o más. En su opinión, lo que está en juego es la sanidad tal cual lo conocemos y ve necesario tomar medidas antes de llegar a un sistema fallido como el británico. Apunta también que si no mejoran las condiciones será imposible atraer a nuevos médicos.

La ministra de Sanidad rechaza una norma exclusiva para médicos porque "generaría desigualdades" y propone a los sindicatos que recurran a iniciativas parlamentarias para conseguir un Estatuto propio o que negocien directamente con las comunidades autónomas sus condiciones laborales.

“La carga es brutal, a veces salimos a las 4 o 5 sin comer”

La internista del Cunqueiro y portavoz de Médicos Unidos por sus Derechos, Catalina Fernández, dice que muchas personas reducen el problema a las guardias, pero el problema es más amplio y afecta a la estabilidad del sistema. “Llevamos muchos años siendo muy poquitos y al tener menos calidad laboral cada vez más médicos se van de la sanidad pública. Los que quedamos asumimos una carga de trabajo tan brutal que hay veces que no nos da tiempo a hacer nuestro trabajo y podemos salir a las 4 o las 5 de la tarde sin comer. Y lo peor de todo es que te vas para casa pensando si a aquel paciente de la 300 le revisaste lo que tenías que revisar. Nuestro trabajo exige examinar la historia clínica, saber qué fármacos tiene antes de dar otros, saber si tuvo infecciones previas, hay que saber muchas cosas antes de poner un tratamiento adecuado. No se puede banalizar la asistencia sanitaria. Hacemos un trabajo muy serio y muy difícil en un tiempo récord, estás sometido a tomar decisiones sobre la vida de las personas en un tiempo insuficiente”. Concluye que se deben tomar medidas para que el sistema no siga dependiendo del “sobreesfuerzo de sus trabajadores”.

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