Médicos de Familia: “Ver 40 o 50 pacientes al día da inseguridad"

Sanidad

Los centros de salud están saturados porque el personal es escaso, incluso con cupos sin médico, y también les afecta la excesiva burocracia y la lista de espera hospitalaria

Los médicos de familia del centro de salud de A Doblada, Elisa Ausín y Alexandre Loureiro.
Los médicos de familia del centro de salud de A Doblada, Elisa Ausín y Alexandre Loureiro. | Vicente Alonso

Los médicos de familia del área de Vigo tienen una lista de espera de 1 a 3 semanas para dar citas a los pacientes, una demora que ya es costumbre. Están saturados por distintos motivos, el principal es la falta de personal. Cada día atienden a una media de 40 o 50 pacientes. “No es seguro ni para los pacientes ni para los profesionales”, señalan los médicos de familia Elisa Ausín y Alex Loureiro. Muchos se van a casa con la sensación de no haber escuchado a los pacientes o de no haber hecho bien las cosas, explica la médico Sabela Carril.

Los cupos del área son elevados, de entre 1.300 y 1.500 pacientes por facultativo. Pero nunca es una foto fija. Hay cupos de pacientes que no tienen médico asignado durante meses y son asumidos por otras consultas. Un ejemplo. En el centro de salud de A Doblada hay dos cupos sin médico, uno por jubilación y otro de una doctora que cambió de ciudad. Esto supone que cerca de 3.000 pacientes se reparten entre el resto de médicos. A mayores, cualquier ausencia de médicos (bajas, permisos, vacaciones, etc) implica aumentar más aún esa cifra. En A Doblada otro médico se jubila en 15 días.

Los medios son escasos y el tiempo es finito. Atienden las consultas del día y las urgencias de procesos agudos. Pero hay trasvase de pacientes al PAC o a las Urgencias del Cunqueiro, porque hay personas que deciden no esperar dos semanas por una cita y en verano son los propios centros de salud los que derivan a estos dispositivos por falta de médicos, sobre todo de tarde.

Entre los que van de “urgencia”, si es una emergencia se ve al instante, pero otros casos sí podrían esperar a otro día. Sin embargo, no hay un filtro. En el mostrador aguantan injustamente no pocos enfados y acaban encajando lo que llega. Esto podría cambiar. Hay un centro de salud que inició un programa piloto con una enfermera finalista que hará un triaje para ver qué casos tienen que ser vistos por un médico. Si funciona, se extendería al resto.

Otro factor es el hecho de que el hospital tampoco es capaz de absorber toda la demanda y los pacientes que están en lista de espera para un diagnóstico o un tratamiento acuden a su médico de cabecera.

También les ocupa tiempo la burocracia, principalmente bajas e informes, desde la dependencia, las prótesis, pedir una ambulancia para un paciente o incluso para ir a la piscina. Los colegios ya saben que no se pueden pedir justificantes médicos por faltar a clase, es cosa de los padres. En cuanto a las bajas, a veces no aportan nada al paciente. Por ejemplo. Una baja por una fractura de pierna que dura ocho semanas: “No tiene sentido que venga a la semana de haber sido operado y a los 30 días si la baja es de 2 meses”.

Nadie quiere hacer horas extras en A Guarda

En el centro de salud de A Guarda son ocho médicos, pero trabajan seis (una vacante sin cubrir, una vacante cubierta por un interino que está de baja pero se reincorpora estos días, y otro médico que se irá en próximos días a otro centro). Los problemas de cobertura en A Guarda tienen mala solución, porque está a 50 kilómetros de Vigo y nadie quiere hacer horas extras allí. En este centro tienen su propio modelo para la atención de urgencias: se turnan para que cada día un médico se dedique solo a las urgencias que llegan y el resto se reparten a los pacientes de su consulta. Les va bien así porque no hay interrupciones en la agenda y porque si saliesen con la ambulancia al hospital estarían un mínimo de tres horas fuera del centro de salud. Les funciona bien, afirma Sabela Carril. A Guarda también atiende a pacientes de O Rosal cuando faltan médicos allí.

La agenda de 30 pacientes depende de los voluntarios

La agenda de 30 pacientes diarios que quiere aplicar la Consellería de Sanidade dentro de su Plan de reforma de Atención Primaria es el sueño de los médicos de familia, porque tendrían tiempo para atender adecuadamente a cada paciente. Pero tienen dudas sobre la forma de llevarlo a cabo, porque a partir del paciente 31 se abre una agenda extraordinaria que sería atendida por médicos voluntarios. Hay centros con médicos dispuestos a hacerlo y otros con profesionales que prefieren descansar o tienen una edad en la que no quieren ese ritmo de trabajo. La organización recae en los centros y se da flexibilidad para hacer las horas que quiera cada uno. Sin embargo, el personal sigue siendo el mismo, habas contadas.

Otra duda es que el documento deja la puerta abierta a “forzar” citas urgentes en la agenda pero no se sabe quién decide qué es urgente, y echan en falta que la Administración explique que habrá demandas que tendrán que esperar.

Sobre la falta de médicos de familia, explican que a pesar de ser “preciosa”, es una especialidad tan sobrecargada y maltratada que hubo una fuga de profesionales. “Hemos visto promociones enteras de residentes que se han ido a trabajar a Urgencias durante años y años”, lamentan.

Tampoco pueden desarrollar todas sus competencias, hay centros que no usan la ecografía porque no tienen tiempo para estas pruebas ni tampoco para la cirugía menor o los domicilios programados.

Médicos sin especialidad

Los profesionales alertan de que se están cubriendo plazas con médicos que no tienen la especialidad, que son otros cuatro años de formación a mayores de la carrera. A pesar de esto, están viendo pacientes en los PAC y en centros de salud. “Nos parece muy grave y es injusto para los pacientes”, advierten.

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