El marisqueo se recupera en Bouzas

La mejora de la calidad de las aguas permitió la proliferación de almeja fina en la zona, de gran valor para los mariscadores, pero también de ostras, que muestran la mejora del ecosistema aunque no se puedan comercializar

Mariscadores trabajando en la playa de O Adro, en Bouzas, un pequeño banco marisquero que se recuperó en los últimos años.
Mariscadores trabajando en la playa de O Adro, en Bouzas, un pequeño banco marisquero que se recuperó en los últimos años. | Vicente Alonso

La actividad marisquera se recupera poco a poco en la zona de Bouzas, abriendo una ventana de optimismo para el sector del marisqueo local. Tras varios años difíciles y con una actividad particularmente reducida en este enclave, los mariscadores detectaron una mejora en su estado, tanto de la almeja como en la creciente población de ostra.

“En Bouzas llevábamos un par de años sin ir mucho, pero parece que se está recuperando”, explica Iago Soto, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Vigo y mariscador a pie, que lo achaca a la mayor limpieza de la Ría. “Antes había muchos días de avisos en que el agua estaba mal y ahora está limpia siempre”, afirma. Además, subraya la importancia del enclave por su valor simbólico y económico: “Es un banco histórico y bastante productivo, de almeja fina, que tiene bastante valor en el mercado”.

Además de esta especie, los mariscadores también observaron en Bouzas signos de recuperación de las ostras. Aunque esta especie no forma parte actualmente del plan de explotación y no se comercializa por su escasez, la presencia creciente de ejemplares despertó también el interés de la comunidad científica. “Es un banco natural, histórico, que estuvo en decadencia como todos los de las rías gallegas y ahora parece que se recupera un poco”, afirma Soto. También señala la posible llegada de una especie foránea de ostra que se extiende desde el norte, aunque destaca que la presencia de ambas especies puede tener un valor ecológico positivo: “La ostra es un animal que tiene función ecológica, depura las aguas y mejora la calidad del entorno”.

El patrón mayor de Vigo considera que este año está siendo, en términos generales, un periodo de transición hacia una recuperación del marisqueo en la Ría. “Este año, comparado con otros, no es ni especialmente bueno ni tampoco malo, pero lo veo como una buena noticia porque veníamos de un par de años con poca producción”, apunta. Las causas de esa baja producción las vincula a factores climáticos extremos que afectaron a toda la Ría, con altas temperaturas en verano y lluvias intensas en otoño que provocaron importantes mortandades, especialmente en el fondo de la Ría.

Con todo, en este contexto, Soto observa un cambio en la actitud del sector. “Muchas veces este tipo de graves mortandades producen también un efecto positivo de que la gente tome conciencia de que el trabajo no es solo extractivo”, comenta. Destaca un mayor esfuerzo colectivo en labores de limpieza, siembra y vigilancia, tanto en Vigo como en otras zonas de la Ría, donde las condiciones siguen siendo más complicadas. “Las mariscadoras del fondo de la Ría lo están pasando bastante peor y sé que también se están esforzando mucho”, concluye.

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