María José Moreno: “El Alzheimer está viviendo una revolución total en el diagnóstico y en los tratamientos”
Neuróloga que fundó la Unidad de Demencias en el Complejo Hospitalario Universitario Vigués
La neuróloga María José Moreno recibirá hoy un sentido homenaje de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer por dar la batalla durante muchos años hasta lograr que se crease una Unidad de Demencias en el Complejo Hospitalario Universitario Vigués, puntera a nivel estatal. Ella es la persona elegida para recibir el primer Premio Afaga Alzheimer por su trayectoria profesional. Se jubiló en junio de este año pero aún participa en congresos estatales y colabora con la Administración y con algún laboratorio. Un 9% de las personas mayores de 65 años tienen algún tipo de demencia, y entre ellos el 60% padecen Alzheimer.
¿Cómo recibe este premio?
Con mucha emoción y mucha satisfacción, principalmente porque la creación de la unidad de demencia y todo el proyecto que se inició ya en el año 2000 tenía como objetivo que las personas con demencia, junto con sus cuidadores y sus familias, estuvieran diagnosticados, tratados y apoyados tanto desde el punto de vista médico como social. Que la propia Afaga me entregue ese mérito es como una compensación a todo ese trabajo.
¿Por qué son tan importantes las asociaciones de pacientes?
La sanidad tiene recursos limitados. Las demencias son muy complejas, afectan a la persona y a todo su entorno. Hay muchos aspectos que no podemos suplir desde la sanidad, pero las asociaciones lo hacen como los talleres de estimulación, la asesoría en cuestiones sociales, legales, de ayudas o incluso el apoyo psicológico a la familia y a los propios pacientes. Hacen una labor impagable. Y son una voz social para reclamar los derechos de los pacientes, la demencia desgraciadamente ha estado muchos años oculta. Si nosotros tenemos en Vigo una unidad de demencias es también gracias al esfuerzo y la reivindicación que ha hecho Afaga a lo largo de estos años.
¿Qué cambió la unidad?
La primera mejora es que hay una puerta de entrada definida desde Atención Primaria. Tenemos unos protocolos de colaboración, unas vías para derivar a los pacientes a la unidad. Allí se hace el proceso diagnóstico, que a veces es simple y otras más complejo, y se establecen los tratamientos oportunos. Luego los sigue Primaria, el dispositivo más cercano, con el apoyo de la unidad. Tenemos también unos cauces para que se pongan en contacto con nosotros y poder ayudarles. Esto desde el punto de vista asistencial, pero además ahora que van a venir nuevos fármacos y biomarcadores para un diagnóstico más preciso, es el sitio idóneo para instaurarlos.
¿Qué novedades hubo en diagnóstico y tratamiento?
El mundo del Alzheimer está experimentando una revolución total. Hoy se puede saber si una persona tiene Alzheimer con una extracción de sangre para determinar una serie de proteínas o hacer una punción lumbar para estudiar el líquido cefalorraquídeo. Esto nos está permitiendo diagnosticar esta enfermedad en fases muy tempranas. Hoy se piensa que estas proteínas empiezan a depositarse en el cerebro 20 años antes de que empiecen los síntomas. Y estos pacientes, siempre que no haya una contraindicación, pueden optar a los nuevos tratamientos que modifican el curso de la enfermedad. No la revierten pero hacen que en esos estadios iniciales vaya más lenta, con lo cual la autonomía del paciente se va a prolongar. Esto va a suponer una revolución de cómo se entiende la enfermedad, cómo se diagnostica, cómo se trata y socialmente se va a reclamar el acceso a este diagnóstico y este tratamiento.
¿Esto dará la vuelta a la situación de infradiagnóstico?
Totalmente. Cuando el Ministerio de Sanidad daba los datos de demencia, se decía que hasta el 90% de los pacientes en fases iniciales estaban sin diagnosticar. Se diagnosticaban en fases muy avanzadas, cuando necesitaban ayuda para vestirse o asearse. El paradigma ha cambiado. Empiezo a notar cierto deterioro cognitivo, voy a Primaria que me hace una serie de pruebas y en función de los resultados decide si me manda o no a la unidad de demencias, donde se completa el proceso de diagnóstico y se propone el tratamiento para ralentizar la enfermedad.
¿Por qué se produce el Alzheimer?
Sabemos que se depositan de forma anormal proteínas, la beta amiloide y la TAU, que causan la muerte de las neuronas, que son las células que componen nuestro cerebro, por tanto alteran nuestras capacidades cognitivas. Todavía se está investigando por qué se producen estos depósitos, aún no se conoce la causa de la enfermedad. Los nuevos fármacos anti amiloide lo que hacen es limpiar la proteína beta amiloide que se ha depositado en el cerebro e incluso evita que se deposite. Eso hace que vaya más lento, aunque no tenemos nada que revierta la enfermedad.
¿Hay factores que predisponen?
Si los factores de riesgo se modifican podríamos retrasar o disminuir la incidencia de la demencia en general en un 40%. Si cuidamos los factores de riesgo vasculares, tensión, diabetes, colesterol, sobrepeso, va a repercutir de forma saludable en el cerebro. Luego están otros factores como la depresión, la soledad no deseada y la falta de estímulo social e intelectual. También hay que evitar los tóxicos (droga, tabaco, alcohol), evitar los accidentes de tráfico por las secuelas que tienen y tratar la hipoacusia para evitar el aislamiento. Hay que trabajarlo desde las administraciones y tener un envejecimiento activo y saludable.
¿Qué opina del uso de nuevas tecnologías?
Cualquier tecnología va a ser un apoyo importantísimo. Nosotros por ejemplo en el hospital tenemos un software especial para una lectura más eficaz de las resonancias. Van a ser muy importantes para los nuevos tratamientos, para el control de pacientes que viven solos, para la estimulación cognitiva, para los nuevos diagnóticos, para hacer videollamadas, en muchos ámbitos van a ser útiles.
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