En marcha la operación para salvar el lago de Cíes y Rodas
El Ministerio de Transición Ecológica ultima la adjudicación de un proyecto para reconstruir el dique entre las islas y evitar la desaparición de un entorno muy delicado
La Dirección General del Mar, del Ministerio de Transición Ecológica, ha puesto en marcha la operación salvación del ecosistema del Lago dos Nenos, en Cíes, muy afectado por los cambios que se están produciendo en las islas y que ha llevado en ocasiones a la desaparición parcial de la playa de Rodas. El plan pasa por reconstruir el dique con una inversión de 128.539 euros y doce meses de obras, contrato que está a punto de ser adjudicado, así como la vigilancia de todo el espacio natural vulnerable. La actuación contempla la caracterización de parámetros fisicoquímicos, biológicos y ecológicos del ecosistema lacustre y la redacción del proyecto constructivo para la rehabilitación del dique, incluyendo las especificaciones constructivas, cálculos estructurales y medidas de protección ambiental. Asimismo, se desarrollarán los estudios complementarios requeridos para la obtención de las autorizaciones administrativas, la aprobación del proyecto, la licitación y la ejecución de las actuaciones previstas. En paralelo, la Dirección General del Mar diseñará e implementará un plan de control ambiental durante la ejecución de las obras y en la fase posterior, con el objetivo de verificar el cumplimiento de los parámetros objetivo previamente definidos.
Explica el Ministerio que en Cíes, entre Monteagudo y Faro, se encuentra un sistema geomorfológico de gran belleza y fragilidad formado por una barrera arenosa (playa y duna de Rodas) que actúa de puente entre las islas, y la laguna de agua salada. “La formación del actual paisaje comenzó hace unos 6.000 años, tras la última glaciación y la posterior subida del mar. Las olas y las corrientes liberaron las arenas de antiguas playas fosilizadas preexistentes en la zona para ir conformando, poco a poco, la barrera arenosa actual. Tras de ella, debido a que el nivel del mar se encontraba unos metros más bajo que el actual y que el clima era más húmedo, se formó una laguna de agua dulce", indica. Este humedal, con el paso de los años, se fue colmatando.
Hace 3.600 años, este proceso de colmatación se vio acelerado debido a un periodo de menor precipitación que unido al lento pero imparable aumento del nivel del mar, hizo retroceder la playa y duna de Rodas, creándose así un amplio campo dunar sobre el antiguo humedal. No fue hasta hace 700 años que el mar alcanzó un nivel tal que el océano inundó por el oeste de ese campo dunar, conformándose así el actual lago, de agua salada, tras la barrera de arena de Rodas. Solo tiene 700 años.
Alarma por los cambios
El proyecto del Ministerio de Transición Ecológica señala que la disminución de la profundidad del lago y la erosión en algunas partes de la playa han hecho saltar las alarmas por la conservación de este paisaje. "Además del proceso natural de colmatación del lago y el actual aumento del nivel del mar, algunas actuaciones humanas acarrean consecuencias: la abusiva extracción de arena de Rodas durante el siglo XX y el antiguo paseo de cemento desde el puerto al interior de las islas sobre las dunas (hoy sustituido por una pasarela de madera) parece que supusieron grandes impactos difíciles de superar por un sistema que se creó con arenas fósiles y que apenas recibe aportes nuevos que ayuden a cicatrizar esas heridas”, asegura. Esta laguna de agua salada, aunque con una superficie reducida, alberga una elevada biodiversidad. “La fauna piscícola del lago cobra una especial relevancia por la variedad de refugios o la abundancia de alimento", apunta. Entre las especies, maragotas, abadejos, congrios e incluso anguilas, declarada vulnerable en el Libro Rojo de los Vertebrados, e incluso pulpos, sepias y centollas. La sensibilidad y fragilidad de este sistema hacen que el valor ecológico que presenta el Lago pueda verse amenazado con facilidad, por lo que es importante minimizar la presión humana sobre él, evitando incluso pisar determinadas zonas, además de estudiar y controlar el efecto que las estructuras artificiales, como el dique o el muelle puedan tener. Debido a su vulnerabilidad ha sido declarado Zona de Reserva por el Parque Nacional Islas Atlánticas.
Un dique del siglo XIX
La construcción del primer dique de cierre del Lago dos Nenos, que une las islas del Faro y de Monteagudo y permite ir del muelle al cámping por tierra, data de finales del siglo XIX. En la parte norte de la laguna todavía se observan los restos de las antiguas instalaciones derivadas del funcionamiento del vivero que motivó la construcción de esta estructura en marea baja. Posteriormente, con el desmantelamiento del vivero en la década de los 80, coincidiendo con la protección de las Cíes como Parque Natural, se procedió a la reconstrucción del dique con el único fin de comunicar las dos islas principales. El dique, junto a la escollera natural, hace frente al batir del océano Atlántico y regula la entrada de sus aguas en el lago. Tras la reconstrucción del dique, este se amplió en sucesivas ocasiones. En la actualidad, el dique de cierre del Lago dos Nenos presenta un mal estado de conservación, tanto desde el punto de vista estructural como desde el punto de vista de su funcionamiento hidráulico. Los proyectos de restauración de humedales formarán parte de las actuaciones prioritarias a desarrollar dentro del proyecto LIFE integrado.
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