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Manuel Iglesias alcanzó una de las notas más altas en el último examen MIR celebrado en España, al quedar en el puesto 48 de los más de 13.500 candidatos que se presentaron a las pruebas que permiten el acceso a una plaza de residente en los hospitales españoles. De esta forma pudo elegir el primer día la especialidad, Endocrinología y Nutrición, en la que se formará durante los próximos cuatro años y apostó por el Complejo Hospitalario de Vigo, donde ya había hecho el rotatorio en el último año de la carrera en la USC. Manuel es de Redondela. El día 5 de junio toma posesión de la plaza y en estos últimos meses estuvo trabajando en ADOS.
¿Por qué escogió Vigo?
Es una decisión muy subjetiva. Tuve en cuenta varias cosas, la especialidad en la que podía encajar mejor y que fuese un hospital de tercer nivel, pero también la posibilidad de mantener el contacto con mi familia, con mis amigos y con mis aficiones. El trabajo es importante, pasamos ahí muchas horas y más que pasaremos, pero también es importante la vida fuera y yo estoy muy contento con mi vida aquí.
¿Qué aficiones le ocupan?
Hago algo de deporte, pero llevo varios años entrenando en un gimnasio de crossfit, desde hace algo menos de un año salgo a correr con mis amigos un día a al semana, también hago voley playa y salgo a caminar con mis perros.
¿Qué le llevó a decidirse por Endocrino?
Durante la carrera yo pensaba que era más de especialidades quirúrgicas, solía elegirlas para rotar, pero como estudiante no te llevas una visión muy realista del trabajo. Este era mi segundo examen MIR. En el primero (logró el puesto 103) eligió una plaza de Cirugía General en A Coruña, pero al ver que no era mi sitio acabé renunciando a ella. Fue una decisión muy difícil para mí, pero me sentí muy respaldado por mi tutora, por los demás residentes y compañeros de servicio. Preparé de nuevo el MIR y me di cuenta de que me gustaba Medicina Interna y las especialidades médicas, era un trabajo más de pensar, más reflexivo, aunque los cirujanos hacen cosas increíbles y que tienen mucho valor. Estaba entre Interna y Endocrino, y opté por la segunda porque creo que tiene mucho futuro y mucho campo para la investigación.
¿Cómo se logra un puesto tan alto en el MIR?
Yo en la carrera estudiaba bastante, no lo puedo negar. Me gustaban las asignaturas y entonces le echaba horas. El peso del expediente de la carrera representa solo el 10% de la nota, el resto es lo que tú haces en el examen. Cuando empecé a preparar el MIR, se empieza normalmente en sexto, veía que lo llevaba más o menos bien. Me fui a una academia de Oviedo desde junio, cuando acabamos la carrera, hasta enero. Es algo en lo que vale la pena invertir, porque es muy difícil presentarse a un examen en el que el temario es la Medicina global sin alguien que te oriente y te ayude a priorizar, y por otro lado también te ayuda tener un horario muy planificado por la academia.
¿Fue muy intensiva la academia?
Teníamos dos horas de clase al día y a lo mejor siete de estudio. Hacíamos muchos test, para practicar la forma de abordarlo con un tiempo limitado. Esto era de lunes a viernes. El sábado hacíamos un simulacro de examen y luego la corrección. El domingo teníamos día libre y nos permitió conocer un poco Asturias.
¿Tiene previsto dedicarse a la investigación?
Mi contacto con la investigación fue pequeño, porque nuestra carrera está más orientada hacia lo clínico. Tuve la suerte de hacer el trabajo de fin de grado en Vigo, coordinado por una médica de Endocrino, donde me voy a especializar ahora. Fue una experiencia muy positiva. Durante la residencia hay una carga asistencial grande y muchas guardias, estaría bien que nos diesen algo de tiempo para compaginarlo con la investigación.
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