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La organización sin ánimo de lucro Manos Unidas presentó ayer su programa “Frenar la desigualdad”, con la que, a través de la colaboración voluntaria, se pretende conseguir una igualdad común para todas las personas. La presentación contó ayer con la presencia de la consejera de formación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia y antigua voluntaria en Camerún, su país natal, Virginie Tchuindjqng, que ofreció una charla a los presentes en la parroquia de Sagrado Corazón de Jesús sobre sus experiencias en el país africano.
“Estamos recorriendo los colegios de Vigo y su área para impartir diferentes conferencias y compartir lo que hacemos con Manos Unidas en los lugares más desfavorecidos”, apuntó Virginie, que recaló en España en el año 2020 como consejera provincial de la organización. Con varios años en Camerún, se dedicó “a la enseñanza. Fui profesora en el noroeste del país”. Actualmente, colabora en la formación de la sociedad camerunesa para el emprendimiento de pequeños negocios, así como ayudó a la construcción del colegio Anuarite, en Duala y el centro de salud Madre Nazaria de Oyack, también en la citada ciudad de Camerún.
Sus años en el país africano, sobre todo en temas relacionado con la educación, le hacen tener un conocimiento sobre la situación de Camerún: “Aproximadamente la mitad no tienen acceso a la enseñanza, porque no existen centros que las imparten. El Gobierno ya indica que no llega para todos, pero es que las infraestructuras tampoco son las adecuadas”. Por ello, Virginie y manos Unidas piden un “pequeño empujón a través de la colaboración, sobre todo en temas de educación y salud”, ya que, en Camerún y demás países africanos “la enseñanza es lo menos importante”.
Las infraestructuras tampoco son las más adecuadas, incluso “a veces los colegios no cuentan con agua” y, en temas económicos, “los padres no pueden pagar el colegio porque cuentan con trabajos informales. Eso se trasladar en que, al darle menos importancia a la educación, los profesores no puedan cobrar unos sueldos mínimos”.
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