Madrid-Vigo en 18 horas por el temporal

Borrasca Ingrid

La delegación viguesa en Fitur, en la que viajaba Abel Caballero, Luis López y otros políticos, empresarios y periodistas sufrió aterrizajes frustrados, vuelos cancelados y trenes afectados por el hielo y árboles caídos

Parte de la delegación viguesa en Fitur en el mostrador de Iberia tras cancelarse un vuelo.
Parte de la delegación viguesa en Fitur en el mostrador de Iberia tras cancelarse un vuelo. | Atlántico

Los viajes entre Madrid y Vigo requieren habitualmente de 3 a 4 horas entre el tiempo de vuelo de los aviones y el necesario para llegar al aeropuerto y pasar los controles o la duración del trayecto en tren. Sin embargo, el temporal ‘Ingrid’ frustró varios aterrizajes y provocó retrasos en la red ferroviaria, dilatando los tiempos.

La situación llegó hasta el punto en que la delegación viguesa en Fitur, en la que viajaban el alcalde Abel Caballero y varios de sus concejales; el presidente de la Diputación, Luis López, y la vicepresidenta, Luisa Sánchez; la alcaldesa de Redondela, Digna Rivas; empresarios del ámbito del turismo, la hostelería o el comercio y un grupo de periodistas tardó 18 horas desde que inició el trayecto desde la Feria del Turismo de Madrid hasta su llegada a Vigo.

Tras las presentaciones en Fitur, parte de la representación viguesa tomó el vuelo de Air Europa que despegó de Madrid a las 19:10 horas. La aeronave realizó el trayecto hasta la ciudad con fuertes turbulencias. Inició la aproximación a la pista de Peinador, pero las condiciones hicieron imposible aterrizar, con lo que se tomó la decisión de regresar a Madrid. El resto de la delegación de Fitur, con billete para el vuelo de Iberia de las 22:15 horas, ni siquiera llegó a subirse al avión, que fue cancelado.

Sin perspectivas de mejora para los vuelos y con situación de alerta por nevadas y hielo en las carreteras y el tráfico pesado cortado en parte de la A-52, el tren se situó como la única alternativa viable para regresar a Vigo, pero la primera salida era a las 7 de la mañana. Los tiempos obligaron a la delegación de Fitur a hacer noche en hotel por apenas un par de horas para poco después desplazarse hasta la estación de Chamartín a un convoy en el que también viajó de forma obligada la eurodiputada viguesa Ana Miranda, que regresaba del pleno del Parlamento Europeo en un avión de Barcelona a Vigo que tampoco pudo aterrizar y se desvió a Madrid.

Las líneas ferroviarias no se cortaron y la salida fue puntual, pero el viaje tampoco se desarrolló con normalidad. El tren limitó su velocidad y apenas alcanzó el máximo de 300 kilómetros por hora en puntos muy concretos para mayor seguridad mientras atravesaba una meseta cubierta por la nieve.

A su llegada al intercambiador de ancho de Taboadela, los operarios revisaron el tren de forma exhaustiva y utilizaron agua caliente para descongelar parte de la maquinaria afectada por las bajas temperaturas. Pero no solo el frío complicó el viaje. El viento también causó problemas, con una parada prolongada en Pontevedra después de que la caída de un árbol dañase la catenaria, retrasando el trayecto hasta su reparación. El viaje acumuló un retraso total de 2 horas. Una auténtica odisea que provocó que prácticamente todos los pasajeros aplaudiesen cuando la megafonía anunció la parada de Vigo-Urzáiz a la una de la tarde.

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