Lleva al banquillo a su amigo por abusos: “Me dijo que se le fue la olla"

Tribunales

La mujer presentó wassaps en los que él admite tocamientos cuando dormía. Él lo negó y dijo que era una charla de broma

El juicio se celebró ayer en el juzgado de lo Penal 3 de Vigo.
El juicio se celebró ayer en el juzgado de lo Penal 3 de Vigo.

Los cinco años que tardó en interponer la denuncia le restaron credibilidad en su día ante el juzgado de Instrucción, que fue obligado por la Audiencia no obstante a continuar con la causa ante las conversaciones por Whatsapp presentadas entre ella y su presunto abusador.

“Estoy muy avergonzado por lo que hice, te quiero pedir mil perdones otra vez, no se cómo se me pudo ir tanto la olla” o “me siento asqueroso” son algunos de los mensajes presentados ayer ante el tribunal, donde finalmente la mujer consiguió llevar al que había sido su mejor amigo ante el banquillo. Solo lo hizo ella, como acusación particular, ya que la Fiscalía no presentó acusación por “un defecto en el escrito” donde se señalaban “sospechas y no hechos”. 

Lo ocurrido se remonta al 23 de junio de 2017, cuando la mujer acudió a una boda junto al acusado y otros amigos a un pazo en Nigrán. Debido al excesivo consumo de alcohol y al tratamiento médico que tomaba perdió el sentido cayéndose al suelo. “Lo último que recuerdo es despertarme en el coche junto a él”, declaró en el juicio. En ese momento, no sospechó nada “porque él era uno de mis mejores amigos” y se fueron juntos a desayunar. Fue con posterioridad cuando comenzó a recordar “a tener flashes de aquella noche de cómo él me tocaba”. Fue entonces cuando le preguntó por whatsapp al acusado si “me había metido mano estando inconsciente”, “empezó que si jaja, le restaba importancia hasta que me vinieron imágenes de que me tocó mis partes por debajo de la ropa”. Según afirmó, “él entonces me dijo que si se le había ido la olla, que si estaría salido…”. 

El acusado, que solo contestó a las preguntas de su abogado, relató por su parte que en la boda ella se cayó y “la llevé al coche, después cuando nos íbamos a ir en autobús, me acordé de ella y decidí quedarme a dormir en la parte baja del asiento de atrás, pero me vomitó así que tuve que ponerme junto a ella, pero no la toqué, como mucho le rocé el brazo”. Sobre los mensajes, aseguró que “yo soy muy amigo de mis amigos, quería tranquilizarla, era una charla de broma, pero no hubo nada sexual". 

En la vista, declararon las dos peritos psicólogas que examinaron a la mujer. Ambas coincidieron en que su estado era compatible con haber sufrido un episodio de abusos y relataron cómo le costó mucho interponer la denuncia, algo que “es habitual por temor y vergüenza”. Según comentó una de ellas, “quería olvidarlo y pasar página, pero le era imposible, dejó de socializar, le afectó a su confianza” con un estrés postraumático “crónico”. La defensa incidió en que la denunciante ya estaba en tratamiento psicológico y que había acudido en otra ocasión posterior al hospital al creer que había sido víctima de una agresión, algo que las dos psicólogas achacaron a una consecuencia del episodio que llegó a juicio. Reiteró que “fue una conversación entre amigos de broma que se hizo bola” . La acusación particular solicita dos años y medio de prisión y 15.000 euros.

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