Jesús Cancelo: “La prohibición del móvil llega 15 años tarde”

El director de Alborada, una entidad de prevención y tratamiento de adicciones, cree que no se puede combatir solo con educación y pide un mayor compromiso con la juventud

El director de Alborada, Jesús Cancelo.
El director de Alborada, Jesús Cancelo. | MVR

El anuncio del presidente del Gobierno sobre la intención de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años potenció un debate público que estaba latente en la sociedad. El director de Alborada, Jesús Cancelo, asegura que esta medida se tenía que haber hecho hace quince años y aplaude que haya países que estén en esta línea como Francia o Australia. “Es absolutamente incomprensible lo que se ha hecho con la juventud en los últimos años, desde el comienzo de las redes sociales”, lamenta. Recuerda que un teléfono inteligente te da la opción de conectarte a cualquier tipo de información o a inmiscuirte en la vida de los demás, y que es algo inmediato, gratuito, accesible las 24 horas del día y que permite mantener el anonimato.

“Enfrentarte a eso solo con educación es muy difícil, porque es como un tsunami que arrastra todo. Tiene que ser algo organizado, tienen que intervenir las familias, los colegios y educadores, los controles parentales para ver si es mayor de edad y que haya cuestiones a las que no se pueda acceder, una legislación que lo regule y tiene que haber un compromiso de las corporaciones dedicadas a esto. En todas estas redes no hay compromiso por cuidar a la juventud, les viene fatal esta norma”.

Cancelo rechaza la defensa de la libertad de estas empresas, porque “alguien que tiene toda esa oferta no es libre”. Apunta que los adultos ya somos adictos al móvil y que lo ideal es retrasar la edad de acceso a estas redes, entre otras cosas porque el cerebro está en desarrollo y están conociendo a personas indeseables o entrando en contacto con la pornografía. También impacta en la salud mental, con problemas como trastornos de la conducta alimentaria o con ideaciones suicidas, y está modificando la forma de pensar y de actuar de la gente más joven.

En su reflexión destaca todo el daño que provoca en los jóvenes sin contar con las adicciones relacionadas con el abuso de las tecnologías o con las apuestas online, que son también parte del problema. “Hay adicciones que vienen aquí, pero otra cosa son las conductas que tienen en casa y que tienen también los padres de los adolescentes. Hay que hacer una desintoxicación digital. A los niños no les hace ninguna falta este acceso, todo lo contrario. Y lo que ofrece un teléfono es tanto y tan atractivo que no va a ser capaz de renunciar a ello voluntariamente si no es por una limitación legal o tecnológica, además de las otras medidas”.

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