Incendios y muerte en el todavía abandonado Beiramar
La antigua nave de Pescanova, donde falleció una persona al precipitarse desde 6 metros, suma una larga lista de incidentes
La muerte de una persona que supuestamente pernoctaba en el interior de la antigua nave de Pescanova ha vuelto a poner el foco en el abandono y deterioro que sufren las instalaciones vacías de Jacinto Benavente, a la espera de su transformación con el nuevo PGOM tras recalificarse para uso residencial. Aunque la maquinaria administrativa para la futura construcción de un bloque de edificios se ha puesto en marcha, el cambio todavía tardará un años en hacerse realidad.
Los vecinos de la zona ya habían alertado tras el último incendio, hace apenas un par de meses, del elevado riesgo de mantener en esas condiciones la nave, que se ha convertido en refugio de personas sin hogar y cuyo número podría ser incluso mayor que el que actualmente se mantiene en la vieja estación de autobuses.
En menos de una década, se han registrado más de una docena de incendios, algunos especialmente virulentos. Pero además, también se han producido accidentes como el de una mujer que tuvo que ser rescatada de un pozo tras caer a tres metros de profundidad.
En aquella ocasión, los efectivos de emergencia pudieron salvarle la vida. El domingo por la tarde sin embargo, un hombre moría en otra caída, aparentemente accidental, de unos seis metros de altura. La nave cuenta con varias plantas y estructuras y compartimentos donde se han instalado personas sin alternativa habitacional. Ayer, el juzgado trataba de localizar a los familiares de la víctima, de unos 42 años, mientras se finalizaba la autopsia a un cuerpo que no presentaba signos de violencia.
Las condiciones en el interior de la nave, insalubre, sin luz, y con un deterioro visible, hacen del inmueble un polvorín para quienes se refugian allí.
Los bomberos sí examinaron el interior y comprobaron que no había riesgo en la estructura, sin embargo, manejarse por dentro es como atravesar un camino lleno de obstáculos.
Ayer, volvieron a colocarse flores en recuerdo a la última víctima y van dos veces en unos días, después de la muerte violenta de un hombre en una de las chabolas levantadas en la vieja estación de autobuses.
La Policía inspeccionó el lugar donde apareció el cuerpo sin vida, pero nadie escuchó nada y será muy complicado para la investigación judicial discernir si fue un accidente o una caída voluntaria.
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