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Galicia está entre las comunidades autónomas más reacias a poner por escrito el testamento vital, un documento en el que figuran los cuidados y tratamientos de salud que quiere la persona en el final de su vida y el destino que de su cuerpo y sus órganos una vez que llega el fallecimiento. Somos los cuartos por la cola a nivel estatal, junto con Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.
Hasta la fecha, unos 20.000 gallegos registraron estas últimas voluntades sobre cómo desean que sea el final de su vida. Cada año se añaden más de 2.000 personas nuevas al Registro gallego de Instrucciones Previas.
La asociación Derecho a Morir Dignamente organiza charlas informativas una vez al mes en la sede de A Morada, en la calle Enrique Macías, para explicar las ventajas del testamento vital, su historia y repercusiones legales, además de asesorar a las personas que lo quieren hacer. Se celebran los segundos martes de cada mes y ayer una docena de personas fueron a la cita.
La presidenta de la entidad, Isabel Blanco, reconoce que hay pocos registros por ahora en Galicia y en su opinión una de las causas es que hay poca difusión de esta posibilidad entre la ciudadanía. “Si vas a cualquier centro de salud no hay ningún tipo de información. Está lleno de anuncios sobre las vacunas, sobre la higiene de manos y muchas otras cosas, pero no hay nada sobre el testamento vital”.
Explica que a esto se une el hecho de que “la muerte siempre es un tema tabú, a todo el mundo le cuesta hablar de eso”. De hecho, la mayoría de las personas que se interesan por el testamento vital son normalmente personas jubiladas o también jóvenes que han tenido alguna persona enferma en su entorno o algún fallecimiento que resultó traumático. “La vida te puede dar un susto a cualquier edad. La única condición para morir es estar vivo”, recuerda Isabel Blanco.
Defiende que se trata de plasmar un derecho, que fue reconocido en 2002 en la Ley de Autonomía del Paciente. “Igual que vas decidiendo a lo largo de la vida tus cosas, si estudias o no, si te casas y demás, también puedes decidir cómo quieres que sea el final de tu vida”, subraya.
Es un documento que contiene una decisión personal que es de obligado complemento y que es también una ventaja para las personas que rodean al paciente: en primer lugar, para la familia, porque no tiene que decidir nada en momentos difíciles, pero también para el personal sanitario porque conocen de inmediato los cuidados médicos que desea el paciente cuadno sufre una enfermedad irreversible o terminal que le impide expresarse de forma autónoma.
En el testamento vital se incluyó también la opción de la eutanasia, que se puede solicitar o dejar en blanco. La ley de la eutanasia se aprobó en 2021 y un año después se incluyó en el testamento vital.
Teresa es una de las personas que acudieron a la reunión de ayer. “Vengo a informarme, no tengo muy claro en qué consiste”, señaló. Una de las motivaciones que le llevó a la sede de A Morada es que tiene un familiar enfermo.
El documento de instrucciones previas se puede presentar ante las unidades habilitadas del Registro gallego (en Vigo se puede hacer en la delegación territorial de Sanidade, en los hospitales Cunqueiro y Meixoeiro, y en varios centros de salud). También se puede presentar ante notario, y otra vía es hacerlo ante tres testigos mayores de edad, de los que dos no podrán tener relación de parentesco hasta el segundo grado, afinidad o tener relación patrimonial.
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