La hostelería pide convivencia con una futura ley antitabaco

Aseguran que impedir fumar en terrazas no repercutirá a la mayoría de los negocios y descartan ser un vigilante de la nueva normativa, como sucedió en los 2000 y en el covid

Una clienta echa un pitillo en una terraza de un local de restauración de Vigo
Una clienta echa un pitillo en una terraza de un local de restauración de Vigo | Jorge Santomé

La nueva ampliación de la ley del tabaco, todavía pendiente de ser aprobada en el Congreso de los Diputados, tensa a la hostelería de Vigo. No por su afectación directa, ni por una esperada fuga de clientes al prohibir fumar en terrazas. Lo que preocupa realmente es una posible ruptura de la convivencia que se produce en esos lugares al aire libre y volver a convertirse en una ‘policía del pitillo’, como ya sucedió en tiempos del covid y en los años 2000. Desde Feprotur (Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra) piden que, de salir adelante la nueva normativa, se respete y haya civismo, al tratarse de una medida sanitaria como tantas se cumplen en la restauración. “Será cuestión de acostumbrarse por parte del cliente, porque se convive con el fumador y no pasa nada. Se cumplen las normas de convivencia”, aseguró Beatriz Carballido, gerente de Feprotur. Indica que la casuística de cada negocio valorará si le perjudica o no esta medida, aunque ningún hostelero estará ni a favor del tabaco ni dispuesto a romper una nueva ley sanitaria. “No todos estarán a favor ni en contra. En algunos sitios, donde no habrá espacio suficiente para apartarse, o está al lado de un hospital o en una zona de ocio, tal vez puedan verse levemente perjudicados”, señaló. Dependerá del tipo de cliente que frecuente cada local.

La aplicación de esta ley, no obstante, no convertirá a los hosteleros en policías, algo que descartan rotundamente. Exigen civismo y empatía en terrazas, y no tener que lidiar con conflictos a diario, como ocurrió con el covid en 2021. “Nos negamos a estar vigilantes todo el rato, a decir en cada momento que no se puede fumar”, señaló. En este aspecto, también recuerda a lo vivido en los años 2000, cuando se prohibió fumar en el interior del recinto. Lo que al principio se pensó que sería un caos y conllevaría el cierre de locales, pronto la clientela se adecuó, aunque con mucha paciencia por parte del hostelero. “En los 2000 se cometieron muchos errores. Se separó fumadores de no fumadores, se gastó un dineral en adecuar locales que luego no sirvió para nada y se actuó como si fuéramos policías, viendo si se fumaba dentro”, indicó.

La separación de espacios fue tomada en algunos locales, como La Vela. Su gerente, Marisa, asegura que la nueva ley no afectará en absoluto, al ya tener espacios divididos para fumadores y ver que “la gente es muy respetuosa”. Apoya la iniciativa y, de hecho, ya la planteó anteriormente, aunque se decidió no hacerlo porque se perdería clientela a negocios aledaños. “Si es una obligación, que la cumplan todos. Sin excepción. Solo así no perjudicará a la restauración”, apuntó. La nueva ley fue aprobada en el Consejo de Ministros, aunque debe contar con la ratificación en el Congreso de los Diputados, un paso de compleja aprobación. El trámite parlamentario se realizará en septiembre, tras las vacaciones.

"El fumador y el hostelero tienen cosas en común, son resilientes"

El proyecto de ley antitabaco no solo prohibirá fumar en terrazas, sino también en playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, vehículos de trabajo y parques nacionales, como el caso de las islas Cíes. Otros espectáculos públicos al aire libre, como conciertos o teatro, también se aplicará un veto al cigarrillo. En espacios sensibles como hospitales, universidades o centros de investigación, no se podrá fumar a menos de 15 metros. Lo mismo para cigarrillos electrónicos.

El cambio del consumo de tabaco con el tiempo también hará, según Carballido, que esta medida no perjudique al hostelero. En una sociedad menos adicta a la nicotina y donde se pone un coto al fumador, ha servido para cambiar el perfil. “El fumador y el hostelero tienen cosas de común. Ambos son resilientes. Pero ahora, los jóvenes ya no fuman tanto”, dijo. De hecho, los negocios han visto cómo el consumo de tabaco ha ido cayendo en la sociedad, pero no el gusto por acudir a las terrazas. Sobre todo en verano.

"Habrá que esperar un tiempo a ver si es perjudicial o no"

También hay opiniones contrapuestas. José, de la cafetería Jardín, prevé que, de aprobarse, sí afectará a su negocio, pero a menor escala. La gran mayoría de los clientes que acuden a la terraza lo hacen para disfrutar del aire libre y no para fumar. “Los cafés y cañas van a seguir consumiéndose igual”, asegura. Aún así, realizar cábalas de algo todavía no aprobado puede provocar equívocos: “Habrá que esperar a ver si es perjudicial o no. Pensábamos lo mismo en los 2000 y no pasó nada".

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