La flota internacional de Vigo: un millar hacia las Malvinas

Los 16 buques, con la mitad al menos de tripulación extranjera, partieron hacia el Atlántico Sur al caladero de cefalópodos: serán cuatro meses de trabajo en el mar

La flota de Malvinas, ayer antes de partir hacia el Atlántico Sur.
La flota de Malvinas, ayer antes de partir hacia el Atlántico Sur. | Vicente Alonso

Como estaba previsto, comenzó la salida escalonada de los 16 congeladores con casi un millar de marinos que forman parte de la flota con base en Beiramar y capital mixto vigués-británico, con el caladero de calamar de Malvinas (Falkland) como destino. Entre otros, el “Golden Chicha” y el “Hermanos Touza”, y hoy lo harán el resto de la armadora Pereira. Será un mes de mar, entre la travesía y el posicionamiento unos días antes para probar equipos y pescar pota. Todo ello antes de la campaña experimental, que mide la salud de la pesquería. “Viendo los resultados de 2025 parece que vuelve la normalidad, en la primera campaña suele haber menos incertidumbre, es la segunda la que está dando problemas, pero vamos con esperanzas y no solo nosotros, también los propios tripulantes", explica Javier Touza, presidente de los armadores y propietario de dos de los buques. Los mejores años han llegado a pescar 50.000 toneladas.

El 50 por ciento de la marinería es extranjera. Destaca la tripulación indonesia. "Gente formada, que sabe coser aparejos, muy disciplinada, respeta la jerarquía a bordo", señala Touza. La mayoría de los indonesios son musulmanes, y eso exige tener cuidado con la comida, no solo con los productos, sino con la forma de prepararlos. Tiene una ventaja añadida: no beben. De hecho, no hay alcohol a bordo. “En toda la flota impusimos la prohibición de consumir alcohol, porque genera polémicas, el cocinero lleva una botella para un dulce, pero nada más”, precisa. En cambio, las armadoras apuestan por que los tripulantes estén bien alimentados. “Eso provoca más eficiencia, relaciones mejoradas entre tripulantes que están bien pagados, y aunque el trabajo es duro, se facilita la vida a bordo”.

“Son cuatro meses en el mar, es duro, pero tratamos de hacerlo lo más llevadero posible”, añade el presidente de los armadores. La reputación de la flota tiene prestigio internacional. “Acaban de venir los inspectores británicos para comprobar la normativa y estamos en los estándares más altos. La mayoría de los marinos lleva muchos años, sobre todo los indonesios, y comparan el trato con el que les dan las flotas asiáticas y eso lo aprecian mucho”, añade Javier Touza.

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